La oposición sindical al Congreso del Trabajo: 1966-1976

Jorge González Rodarte

El surgimiento del Congreso del Trabajo fue saludado por la prensa nacional con grandes manifestaciones de jubilo, en cambio fue notorio el silencio guardado por las organizaciones de izquierda y democráticas ante el acontecimiento. Los únicos organismos progresistas que emitieron declaraciones al respecto fueron aquellos que estaban en este momento involucrados con la creación de la nueva central, esto es, el STERM, la CROC y la CRT, ex-miembros de la disuelta CNT, y por otro lado, el PCM, participante, por medio del MRM, en una de las principales organizaciones del naciente organismo: la FSTSE.1 Sin embargo, las posiciones adoptadas por estos organismos se diferenciaban bastante entre sí, reflejando una gran heterogeneidad en la comprensión del proceso por parte de la que pudiéramos llamar "la izquierda" dentro del sindicalismo oficial.

En primer lugar, el STERM declaró su profunda satisfacción por el logro de un "compromiso insoslayable", plasmado en la declaración de principios del CT que definía la revolución mexicana como un "movimiento popular de izquierda indivisible y permanente", y comprometía a la nueva central en el apoyo a la lucha por la autodeterminación de los pueblos, la no intervención, la libertad, la democracia y la paz mundial. También el STERM se declaró complacido por los objetivos planteados como parte del "Programa de Acción", que proponía luchar por la terminación de los sindicatos blancos y el divisionismo, y por la acción común en contra de los monopolios privados.

La creación del CT supuso un acuerdo entre los grupos dirigentes de sindicatos tan importantes y contrapuestos como los de electricistas de la CNT y la CTM, en el sentido de que habría una fusión de organizaciones y líderes, sin exclusiones y sin imposiciones. En este mismo año de 1966, y en el marco de una doble integración, la eléctrica y la sindical, se firmó un convenio tripartito entre el SNESCRM, el STERM y la CFE ante las autoridades del trabajo. En el documento los sindicatos signatarios se comprometían a no entorpecer la progresiva unificación de la industria eléctrica reconociendo el derecho de la CFE a utilizar libremente el personal, equipo e instalaciones. Al mismo tiempo la CFE se comprometía a respetar los centros de trabajo y la vigencia de los contratos colectivos de cada sindicato en tanto se daba la unificación gremial. Así mismo se especificaban los pasos a seguir, estableciéndose un sistema de reajustes y compensaciones, de unificación de cláusulas y categorías de trabajo durante el período 1968-1970; posteriormente se pasaría a un período de nivelación de salarios que culminaría con la unificación de los sindicatos para antes del 31 de agosto de 1972.2

Salta a la vista la ausencia del SME en este convenio, a pesar del acuerdo firmado con el STERM en 1965. Esto era motivado por la gran división existente al interior del Sindicato Mexicano y la gran fuerza que representaba en esos momentos la corriente opuesta a la unificación del sindicalismo del sector eléctrico. En el STERM también, para algunas corrientes de base, la solución era incierta, particularmente por los retrocesos que en la vida sindical implicaba la unificación de los electricistas. Las suspicacias de muchos trabajadores eran fundadas. La burocracia sindical unificada no había cambiado su tradicional postura reaccionaria, ni sus compromisos fundamentales con el Estado, que la llevaban a excluir y atacar a la izquierda.

Un ejemplo de esto se dio durante el primer acto público citado por el CT con motivo de la conmemoración del natalicio de Benito Juárez, en donde la CROC, por boca de uno de sus líderes, Marco Montero y teniendo como orador acompañante a Francisco Pérez Ríos (SNESCRM-CTM), hizo tajantes declaraciones anticomunistas en contra de una manifestación de apoyo a Vietnam en la que participaron numerosos grupos de empleados públicos progresistas.3

No obstante, en general las corrientes u organismos que habían mantenido una posición crítica e independiente respecto al sindicalismo oficial, manifestaban su beneplácito con el nuevo organismo cúpula, cada una a su estilo. Con motivo de la celebración del IV congreso de la Confederación Revolucionaria de Trabajadores (CRT), su secretario general, Mario Suárez, declaró con respecto a la fundación del CT que "la unidad obrera del país... fue posible gracias a la comprensión que el primer magistrado ha demostrado para la clase trabajadora".4

Por su parte el PCM distribuyó a la prensa nacional una mesurada declaración de elogio sobre los "beneficios de la unidad obrera", aunque destacando la necesidad de un... "programa revolucionario y una acción clasista... que presida y dirija la actividad sindical" para contrarrestar... "la tendencia de hacer más aguda la dependencia del movimiento sindical respecto al Estado" 5.

El optimismo con el que algunas organizaciones progresistas saludaban la creación del CT, por considerar que con todo y sus grandes carencias y deformaciones, constituía un foro en el cual los sectores "reformistas" del sindicalismo (STERM, SME, Federación de Cañeros, etc.) llegarían a obtener mayores posiciones de fuerza, recibió un revés desde el momento mismo de la constitución de órganos de gobierno de la nueva central, ya que se otorgó una abrumadora mayoría de cargos al sector pro-gubernamental, representado por la estrecha alianza entre la CTM y la FSTSE, que desde un inicio se revelaron como el verdadero bloque en el poder del naciente organismo 6.

También resultó equivocada la confianza en que la unidad sería garantizada por la plataforma de reivindicaciones concretas que, según el mismo sector "reformista", eran un logro del sindicalismo democrático. En realidad esta no constituyó ningún avance real; ya que demandas como "salario mínimo acorde al costo de la vida, control de precios en artículos de primera necesidad, auténtica democracia en los sindicatos, honestidad de los tribunales laborales", propuestas por la corriente radical de la ex-CNT como la "única plataforma válida para edificar la unificación del movimiento obrero" 7, se mantenían en tal nivel de generalidad que fácilmente pudieron ser integradas, en forma demagógica y manipuladora, al programa del CT Ese programa había sido preparado un año antes por la CTM, y su objetivo se reducía, en lo inmediato, a impulsar un proyecto de reformas a la Ley Federal del Trabajo y, a largo plazo, buscaba fortalecer el papel del sector pro-gubernamental de la burocracia sindical como único interlocutor y representante de los intereses laborales, dentro de un esquema corporativo de composición tripartita.

Frente a este hecho fundamental, en el programa del CT, cualquier demanda por democrática y justa que fuera, tendría que ser desnaturalizada y asimilada como parte del proceso renovador del discurso ideológico de un gigantesco aparato de control, que ajustaba su maquinaria para hacer frente a la inminente crisis económica y política que ya presentaba sus primeras manifestaciones, amenazando transformar la "paz laboral" y el "desarrollo estabilizador" de los años sesenta.

Es por ello que a los pocos meses de creado el CT, se comienzan a manifestar los primeros brotes de inconformidad por parte de organismos que habían pertenecido a la CNT. La Unión de Empleados de Restaurantes, Hoteles, Cantinas y Similares, pertenecientes a la CROC, acordó en su asamblea general exigir a los líderes del CT que “…cumplan con sus obligaciones o renuncien a sus cargos", ya que los 'Fideles y los Yurenes' han convertido al nuevo organismo en un centro de.... corrupción, chantaje y ahogo de las voces proletarias". Así mismo se hizo una crítica a los dirigentes de la CROC por arrastrar a sus miembros para hacer caravanas a los "líderes deshonestos" 8.

Al mismo tiempo, el secretario general de la FROC, Alberto Juárez Blancas, declaró que en el CT "junto a compañeros honorables existen en sus filas líderes que por sus actos deberían estar en las Islas Marías". Así mismo, se manifestó en contra de la campaña de afiliación que en esos momentos desarrollaba el PRI en todo el país, afirmando que "nadie debe obligar a los trabajadores a militar en un determinado partido político" 9.

Finalmente, las dos organizaciones (Unión de Restauranteros y FROC) coincidieron en dar su apoyo al ex-presidente del PRI, Carlos A. Madrazo en su tarea de depurar los municipios y "llegar a un verdadero municipio libre". Con respecto a esto, la revista "Política" comentó que era "curioso" ver cómo estos líderes, sin mayor renombre pero en contacto directo con su base, salían en defensa del depuesto Madrazo, mientras que dirigentes que en otro momento estuvieron más directamente ligados con él, como era el caso del senador Galván del STERM, y de Luis Aguilar P. del SME, se doblegaban ante el sector más fuerte del Estado dejando en la cuneta "a su antiguo padrino" 10.

Ante la dureza de esta campaña de declaraciones, Fidel Velázquez, por su parte, declaró que las acusaciones de corrupción lanzadas contra él "serían cursadas a través del CT", ya que es el único organismo que podría enjuiciarlo, "pues una de su finalidades es la de velar por la depuración y la incorruptibilidad del movimiento obrero en México" 11.

La respuesta de Fidel Velázquez fue un claro recordatorio de que las reglas del juego habían cambiado; que el "Pacto de Unidad" no consistía simplemente en un documento sin valor alguno, sino que era una reformulación clara de los canales institucionales de control político en el movimiento obrero, que establecía límites muy precisos a la disidencia dentro de la estructura sindical oficial, obligando a que se atendiera, con todo realismo, a la correlación de fuerzas real que privaba al interior del organismo cúpula. Esto sería confirmado con una serie de acciones posteriores, comenzando por las declaraciones que días después hizo Antonio Bernal, líder de la FSTSE y primer presidente de la subcomisión encargada del Despacho, en las que menciona que Fidel Velázquez es reconocido por el CT como un "auténtico conductor del proletariado mexicano" 12. Posteriormente, y en ocasión del LXXI Consejo Nacional de la CTM y del XXX aniversario de su fundación, el CT hizo patente su solidaridad con la línea seguida por esta central 13. Por último y para que no quedara duda alguna, durante el mes de noviembre es electo. Fidel Velázquez, como nuevo presidente de la subcomisión del Despacho en sustitución de Bernal.

Al tomar posesión de su cargo, el nuevo presidente del CT declaró que se lucharía "por la coordinación de esfuerzos de las centrales obreras del país para que haya mayor participación del movimiento en los procesos cívicos", con lo que salió al paso a las críticas acerca de la campaña de afiliación al PRI, anunciando al mismo tiempo, una junta de "representantes calificados", con el objeto de afinar las reformas propuestas al artículo 123 constitucional y a las leyes, Federal del Trabajo y del Seguro Social 14. Ahí mismo insistió en la necesidad de crear nuevas formas de funcionamiento del organismo, entre ellas, los órganos estatales del CT 15. Pocos días después, el STERM expresó, por medio de un comunicado, su "temor" a que "el CT se burocratice en favor de líderes deshonestos" 16.

Los primeros conflictos que involucraron al CT con una petición de solidaridad fueron los de la fábrica de camisas "Medalla de Oro" en Monterrey, y el problema del magisterio de Zacatecas. Con respecto al primero, la comisión coordinadora del CT emitió una declaración acordando "interiorizarse más sobre el problema y pedir al sindicato en huelga se sujete a la autoridad del propio CT en la táctica a seguir". Como sabemos este conflicto se prolongaría varios años más sin que los trabajadores obtuvieran una resolución satisfactoria a sus peticiones, a pesar de haber desarrollado algunas de las movilizaciones más importantes del período. Respecto al magisterio zacatecano, la única información con que se cuenta es una lacónica declaración de agradecimiento al CT "...por la solidaridad brindada al movimiento, la cuál fue determinante para la solución positiva del conflicto" 17.

En este mismo año de 1966, el SME y el STERM llevaron a cabo su revisión de contrato. El CT emitió una serie de declaraciones de apoyo sin que realmente hubiera incidido en una modificación de la correlación de fuerzas en pro de un mayor aumento salarial, ya que finalmente ambos sindicatos hubieron de conformarse con el 5%, que quedaba muy debajo las demandas iniciales y que fue resuelto por intervención directa de la presidencia de la República.

Al mismo tiempo, en la refinería de Pajaritos, Veracruz, 4000 obreros de la CTM se lanzaron a un movimiento por conseguir los derechos consagrados en la Ley Federal del Trabajo, respecto a la seguridad en el empleo, salario mínimo y seguro social. Sin embargo, los grandes intereses de las compañías contratistas de PEMEX, prevalecieron por encima de las justas demandas de los trabajadores; recurriendo a la intervención de la fuerza pública lograron que la situación de estos obreros de la construcción quedara exactamente igual que antes del movimiento 18.

El conflicto que contó con la solidaridad más activa del CT, fue el protagonizado por el Sindicato Nacional de la Industria Textil, que constituye una de las organizaciones más importantes de la CTM. En este caso el CT desarrolló una importante campaña de declaraciones, desplegados, visitas a las autoridades de trabajo, etc., consiguiendo un aumento del 12%, después de casi 20 años de salarios congelados. Lógicamente el CT destacó esto como un "gran triunfo de la unidad obrera", representada por el organismo cúpula 19.

Para el mes de marzo de 1967, se informó que las oficinas del CT estarían en el edificio de SNESCRM, frente al Monumento a la Revolución en el D.F. En el mes de junio, Fidel Velázquez entrega la dirección del CT al senador Luis Gómez Z., del Sindicato de Ferrocarrileros.

Durante el período de Gómez Z. se llevó a cabo dentro del Sindicato de Telefonistas, uno de los movimientos por la democracia sindical más importantes del período. Una amplia acción de los trabajadores de base impugnó al corrupto líder Sánchez Torres y luchó por imponer un comité ejecutivo democrático. La primera respuesta de Sánchez Torres fue la de expulsar a 20 telefonistas distinguidos por su papel en la lucha sindical para inmediatamente después, violando los estatutos, convocar a la convención nacional ordinaria del STRM, tratando de adelantarse a la convocatoria de elecciones para nuevo comité ejecutivo 20.

El día 24 de julio, al inciarse los trabajos citados por Sánchez Torres, la base telefonista reunida en el local sindical, trató de impedir la celebración de la convención espuria, interviniendo el cuerpo de granaderos para reprimir de manera brutal a los trabajadores democráticos; ahí mismo se detuvo a cinco de los principales dirigentes del movimiento. Gómez Z., en nombre del CT, intervino entonces para declarar su total apoyo al comité de Sánchez Torres, al mismo tiempo que urgía al grupo disidente a aceptar el liderazgo espurio "so pena de ser considerados traidores por la clase obrera del país" 21.

Pese a todo, la base telefonista exigió la celebración de elecciones democráticas, las que se efectuaron del día 1o. al 21 de agosto, resultando ganadora, con 5328 votos, la planilla democrática encabezada por Domingo Carrera Santos. La toma de posesión del nuevo comité se realizó en los locales del S.M.E. sin la asistencia de las autoridades del trabajo, a pesar de que habían sido invitadas, ya que, ellas mismas explicaron, "sólo reconocían al comité de Sánchez Torres". Esto significó el desconocimiento de las elecciones realizadas por la mayoría de los trabajadores telefonistas. La misma posición de la Secretaría del Trabajo fue la adoptada por los dirigentes del CT a excepción de los líderes de SME 22.

De ahí en adelante se agudizó la represión en contra de los telefonistas democráticos por parte de la alianza entre la burocracia sindical, los empresarios de Tel-Méx y las autoridades del trabajo, quedando como saldo el despido de los principales dirigentes del movimiento y, la derrota momentánea del movimiento. La acción democratizadora en el STRM habría de esperar largos años para reiniciar el proceso de saneamiento de su sindicato.

Durante el resto del año, la dirección del CT se dedicó, aparte de las acostumbradas felicitaciones y adhesiones a la política gubernamental, a afinar el proyecto de reformas al artículo 123. Durante el mes de octubre la CTM realizó su VIII Congreso Nacional en donde se precisaron la lista de demandas 23. Finalmente, a fines de noviembre Gómez Z., a nombre del CT, entregó al Presidente Díaz Ordáz el proyecto de reformas, entre las que destacan: 1) semana de 40 horas; 2) salarios mínimos generales; 3) federalización de los tribunales del trabajo; 4) obligatoriedad de los patrones a proporcionar casas-habitación; 5) obligatoriedad de los patrones a proporcionar utilidades; 6) supresión del paro patronal y exclusividad del derecho de huelga para los patrones; 7) igualdad jurídica para la mujer trabajadora y protección a la maternidad 24.

Durante el mes de enero de 1968, el CT, por conducto de Jesús Yuren (CTM), reiteró las principales demandas del organismo, tales como: 1) solución al problema de la vivienda; 2) incremento del deporte en todas las organizaciones obreras; 3) reformas "substanciales" a la Ley Federal del Trabajo; 4) creación del seguro de vida para el trabajador, y; 5) creación del Banco Obrero. En el mismo acto se anunció la "elección" de Napoleón Gómez Sada, del Sindicato Minero, como nuevo presidente del CT 25. Días después, durante una comida en honor de Gómez Z., Angel Olivo Solís (COR) pronunció un discurso en el que alababa a Gómez Z., por haber rescatado el sindicato ferrocarrilero "de la izquierda delirante y marihuana", y además pidió la "unidad obrera" en contra del "oscurantismo y la reacción" 26. El tono de estas declaraciones anticomunistas de Olivo Solís contrastaban fuertemente con la creciente movilización a favor de la libertad de los presos políticos, entre los que se encontraban Demetrio Vallejo y Valentín Campa, encarcelados por su participación en el movimiento ferrocarrilero de 1958-59.

Para el mes de febrero, el CT se declaró a favor de la modificación de la Ley del Seguro Social, demandando: 1) intervención "obrera" en el manejo del IMSS; 2) aumento en las prestaciones sociales; 3) simplificación en los trámites burocráticos; 4) casas para trabajadores; 5) contra la atención deficiente que presta el IMSS 27.

Durante los siguientes meses el país viviría uno de los movimientos más importantes de su historia reciente, el que en sus momentos culminantes llegó a poner en jaque todo el sistema de control político, mostrando lo que había venido siendo una constante, hábilmente manipulada y oculta, en los últimos diez años: la represión gubernamental como único medio de resolución a las exigencias populares. El movimiento magisterial de 1958, el de los ferrocarrileros en 1959, el asesinato del dirigente campesino Rubén Jaramillo, la represión al movimiento de los médicos en 1966, a los operarios del autotransporte urbano, a los telefonistas, etc., no fueron sino unos de los tantos hechos represivos de una larga cadena que tuvo su culminación en la masacre de Tlatelolco el 2 de octubre de 1968.

El desarrollo del movimiento estudiantil dejó al desnudo el carácter depredador de un "milagro mexicano", basado en la violenta imposición de la disciplina del trabajo y de la "paz social" por medio de la represión policiaca y el control vertical de las corporaciones sociales. Era esta precisamente la hora en la cual el CT debería de mostrar la fortaleza de "la unidad" sindical frente a "los enemigos del régimen de la revolución mexicana". Y el CT supo estar a la altura de lo que de él esperaban "las instituciones de la República".

Ante las primeras medidas de la brutalidad policiaca, contra los estudiantes, el CT manifestó su completo apoyo a la acción de los cuerpos represivos. Por medio de la CTM, de la FSTSE y del propio CT se emitieron una serie de declaraciones condenando "la subversión" apoyada por intereses "internacionales" y solidarizándose con las "patrióticas" medidas del gobierno ante la agitación "antipatriota", y "el desorden, la corrupción y el encono para impedir la solución de los problemas" 28. El 4 de septiembre el CT propuso la realización de una asamblea nacional para "orientar a los sindicatos, a los trabajadores, a la opinión pública", los que "deben estar preparados para hacer una manifestación de apoyo al gobierno" 29.

Pocos días después de la masacre de Tlatelolco, el CT ofreció una conferencia de prensa en la que reafirmó el apoyo "sin reserva al presidente Díaz Ordáz", la convicción de que "el orden constitucional debe de ser garantizado por la fuerza pública" y la petición de "sanciones a los culpables de segar vidas de distintos sectores". Por último, resaltaron la gran importancia de la unidad sindical en estos momentos de "ataque a las instituciones", unidad que había que seguir intensificando para que el CT "siga constituyendo la fuerza más importante de carácter civil en México" 30.

Mientras tanto, el CT proseguía su campaña en torno a la modificación de la Ley Federal del Trabajo. Para agosto se anunció que el bloque sindical en las Cámaras presentaría una serie de demandas en cuanto a la legislación laboral entre ellas:

1.- Defensa de la cláusula de exclusión;

2.- Reinstalación de los miembros de los comités ejecutivos sindicales, separados por motivos de huelga;

3.- Seguro de vida del trabajador;

4.- 50% de prima vacacional sobre el salario;

5.- Dos días de descanso más al año (5 de febrero y 5 de mayo);

6.- Indemnización de 6 meses de salario, por reajuste de personal;

7.- Que "no se alteren los precios";

8.- Que los representantes obrero-patronales ante los tribunales del trabajo duren 6 años y no sean reelectos;

9.- Supresión del límite de 3 años de duración a los comités ejecutivos sindicales;

10.- Derecho de los trabajadores a solicitar la revisión del contrato colectivo cuando las directivas sindicales no lo hicieran así. También se propuso la creación del "Instituto Nacional de Trabajo a domicilio" 31.

Finalmente, en noviembre se presentó al Presidente Díaz Ordáz una resolución de "Reforma y Adiciones al Anteproyecto de Ley Federal del Trabajo", en donde se proponía la Reforma de 318 de los 897 incisos de que consta la legislación 32.

Para principios de diciembre se llevaron a cabo varios atentados terroristas en contra de los locales del PRI, de la CTM y a un mural de David A. Siqueiros. Ante esto inmediatamente se acusó de los bombazos a "organizaciones de extrema derecha y de extrema izquierda" que llevan a cabo "una conjura en contra de las instituciones de la revolución" 33. Angel Olivo Solís (COR), por su parte, había responsabilizado a la gente del grupo de extrema derecha MURO y a los "grupos trotskistas" 34.

En este año de 1968, el CT hizo declaraciones a favor del SME en ocasión de la revisión del contrato colectivo 35. En este mismo año la empresa estatal Ferrocarriles de México anunció un plan de reajuste de personal que afectaba a 23 mil trabajadores. Ante esto el CT se pronunció en contra, planteando la necesidad de desarrollar todo un programa de crecimiento de la empresa para mejorar la situación de las comunicaciones del país 36.

En enero de 1969, fue asesinado un dirigente de la CROM, por lo que se pospuso la elección del nuevo presidente del CT, cargo que finalmente recayó en Salvador Serrano, secretario general de la misma central. Esto se interpretó como un respaldo a la burocracia dirigente de ese organismo 37.

Para el mes de febrero, y una vez que Manuel Rivera Anaya, secretario de la CROC, dejó el puesto de presidente del CT, algunos líderes de esa central reanudaron sus denuncias sobre la corrupción del organismo cúpula, a lo cual Fidel Velázquez respondió que la CTM "no exige condiciones de privilegio", agregando que cuando la CROC lanza ataques al CT se ataca a sí misma, puesto que sus líderes forman parte de la dirección de este organismo. Además afirmó que el CT "no sirve para escalar posiciones políticas, porque la política de cada organización la decide ella misma" 38.

Durante el resto del año se tenían dos acontecimientos importantes en puerta: por una parte, la aprobación de las reformas a la Ley Federal del Trabajo; y por la otra, el "destapamiento" del nuevo "candidato" priista a la presidencia de la República.

En el mes de julio vuelve a ser electo Fidel Velázquez como presidente del CT, teniendo como vicepresidente a Edgar Robledo Santiago, secretario general de la FSTSE 39. (Unos pocos días antes, dirigentes del CT y de la CTM, habían celebrado reuniones con dirigentes sindicales estadounidenses quienes acompañaban a Nelson Rockfeller en una gira por América Latina 40.)

El discurso de Velázquez al tomar posesión de la presidencia del CT dedicó una buena parte a insistir sobre la necesidad de fortalecer las filas del PRI, ante las próximas elecciones presidenciales. Días después el STERM se declaró en favor de "reforzar y mejorar la posición del sector obrero dentro del PRI por medio del Congreso del Trabajo". Así mismo manifestó el que "los pronunciamientos de Fidel Velázquez, los destacamos como una contribución positiva en el avance sindical del país" 41.

Durante el resto de este año de 1969, los funcionarios del CT aumentaron su campaña para buscar apoyo en la iniciativa de reforma a la Ley Federal del Trabajo, logrando que el recién "destapado" candidato a la presidencia de la República, Luis Echeverría A., se manifestara a favor.

Un conflicto durante este año respecto al cual el CT se pronunció favorablemente fue el que llevó a cabo el Sindicato Nacional de Redactores de la Prensa en contra de la "Asociación de Periódicos Independientes", la "Compañía Periodística Nacional" y los periódicos "El Universal" y "La Afición" 42.

1970

Durante el mes de enero de 1970, y con motivo del cambio en la presidencia del CT, Fidel Velázquez presentó un informe de actividades de las cuales destacó las siguientes: haber organizado al CT como puerta decisiva para el lanzamiento de la candidatura de Luis Echeverría A. para la presidencia de la República; haber reforzado las tareas de las subcomisiones, asignándoles nuevas funciones en torno a la organización de la 1a. Asamblea Nacional Revolucionaria del Proletariado Mexicano; realizar reformas a los estatutos del CT, establecimiento y fijación de los nuevos salarios mínimos (15.5% los salarios mínimos generales y 15.7% los del campo); creación de una publicación titulada "Congreso del Trabajo" (haciendo notar la ausencia de colaboración en ella por parte de los organismos sindicales miembros del CT); elaboración del documento sobre problemas del movimiento obrero y de México para la campaña presidencial de Luis Echeverría 43.

Unos días después se llevó a cabo un acto en el cual "el CT rindió pleitesía a Fidel Velázquez" por sus seis meses de trabajo al frente del mismo. En su discurso, Fidel Velázquez planteó lo que según él, sería el esquema del funcionamiento democrático del CT, estableciendo que "...si es cierto que en las organizaciones que integran al CT hay líderes y hay dirigentes y que cada quien en su radio de acción se destaca, cuando llegamos al CT, y esta es una de las grandes virtudes que se han logrado dentro de él, llegamos en un plano de igualdad absoluta, cualquiera que sea nuestra representación sindical, y cualquiera que sea la importancia de la organización que representamos; aquí discutimos en un plano de igualdad las cuestiones mas importantes del movimiento obrero, y siempre haciendo uso de la democracia... Como prueba son los cuatro años del CT sin sufrir ninguna marca en su integridad ni en sus fines" 44.

En este mismo tiempo se inician las reuniones para la reforma a la ley del Seguro Social, en las que el CT tendría una participación importante 45.

Mientras tanto, se llevaron a cabo dos movimientos que inaugurarían la etapa de insurgencia sindical más intensa en las últimas décadas. Nos referimos a las huelgas de IUSA y de Automex.

Respecto a la primera, Industrias Unidas, S.A., propiedad de Alejo Peralta, el 9 de febrero los 2 mil trabajadores de la planta de Pasteje, Edo. de México, iniciaron una huelga de hecho en protesta por las inhumanas condiciones de explotación a las que eran sometidos: jornadas de 10 hrs., con pago de 10 pesos diarios (el salario mínimo de la región era de 22.50); ausencia de contratos de trabajo ya que el empresario, aprovechándose de que la mayoría de los trabajadores eran mujeres menores de edad, los tenía sujetados a interminables "contratos de aprendizaje"; ausencia de sindicato, de prestaciones sociales, de mínimas condiciones de higiene y seguridad, etc.

El mismo día 9 las huelgas fueron rotas por la brutal intervención de A. Peralta, quien acompañado de su hijo y de un nutrido grupo de pistoleros golpearon despiadadamente a los trabajadores que se encontraban de guardia y quitaron las banderas de huelga. Ante esto, los obreros huelguistas solicitaron la intervención del CT, la que se dio por medio de Edgar Robledo, presidente en turno, y de Felipe López Prado, dirigente de la CROC. Estos dirigentes firmaron un acuerdo con A. Peralta, en el que éste se comprometía a pagar los salarios mínimos vigentes en la zona; respetar la jornada de 8 hrs.; respetar los derechos vigentes en la legislación laboral y a no ejercer represalias contra los obreros destacados en la lucha. Sin embargo, pocos días después de firmados los acuerdos, el empresario despidió sin indemnización a 235 trabajadores sin que las condiciones laborales hubieran mejorado en lo más mínimo, ante lo cual el CT nunca volvió a darse por enterado 46.

La empresa Automex, estaba formada por la participación de la firma norteamericana Chrysler Corporation y Emilio Azcárraga, magnate accionista mayoritario del monopolio Televisa. En 1967 se abrió una nueva planta de la empresa en Toluca, Edo. de Méx., en donde laboraban 3500 obreros. La inauguración de la planta fue hecha por Gustavo Díaz Ordáz, quien la puso de ejemplo de eficiencia industrial.

Las condiciones laborales de los trabajadores poco a poco fueron deteriorándose. Para esto la empresa contaba con la complicidad de los líderes del sindicato afiliado a la CTM, quienes además recibían sueldos especiales como "supervisores".

Para fines de 1969 la situación se fue haciendo mas difícil, en la medida en que la empresa comienza a forzar a los obreros a trabajar horas extras, por medio de la retención de salarios. Ante las protestas de los obreros la empresa agudizó la represión obligándolos a salir por un túnel con el fin de controlar cualquier intento de reunión y agitación. Los obreros se niegan a aceptar esto y salen por un predio en donde la policía industrial les hace frente desatándose una balacera.

Ante esto la empresa, conjuntamente con el comité sindical, elaboran listas de "agitadores" produciéndose tres despidos. El día 3 de noviembre los obreros realizan un mitin a las puertas de la fábrica que es disuelto a balazos por la policía, con saldo de un herido. Los obreros responden organizando una marcha por las calles de Toluca, pidiendo la destitución del comité sindical así como plantas para eventuales y pago por transporte. Se entrevistan ahí mismo con el gobernador Carlos Hank González, quien les promete intervenir. Sin embargo, la empresa prosiguió con los despidos y la retención de salarios. Además convoca a elecciones sindicales, lanzando la candidatura del gerente de producción de la planta del D.F. y amenazando con el despido a los que no votaran por él.

Es en esta situación en la que los obreros deciden suspender las labores, realizando un paro que dura 11 días, durante los cuales se realizaron varios mítines y asambleas, a la vez que se eligió a un nuevo comité ejecutivo. También se entrevistaron con Fidel Velázquez quien les prometió respetar los acuerdos de base y "hablar con Emilio Azcárraga", condicionando esto a que regresaran al trabajo. Después, Fidel Velázquez se "desapareció" y no se le volvió a encontrar para que cumpliera con su prometida intervención.

La empresa por su parte, utilizó a los policías para intimidar constantemente a los obreros paristas; organizó una asamblea introduciendo en la fábrica 20 camiones de campesinos, a la que asistieron las autoridades del trabajo y en donde se "eligió" al comité propuesto por la empresa. Después de esto se prepararon 600 despidos y acusaciones penales contra 32 obreros por "daños a la propiedad privada". Días después fueron detenidos por la policía 13 de los principales dirigentes, con lo que el movimiento se vino abajo, consumándose una importante derrota de los obreros, con la complicidad de la CTM 47.

Es también durante los primeros meses de 1970 cuando se desarrolla un movimiento que prefigurará una de las formas de organización que permitirá darles una salida independiente a la asfixia institucional en que el aparato político o social mantenía sumidos a los diferentes sectores de la población. Se trata de la creación de instancias de coordinación democrática que cumplirían una función de amplia cobertura y apoyo en el desarrollo de la insurgencia sindical, durante los primeros seis años de la década de los setentas.

La primera de estas organizaciones locales sería el Frente Popular de Lucha de Durango, que surgió como una respuesta espontánea a la arbitrariedad y corrupción que caracterizaron la gobernatura de Alejandro Páez Urquidi. Su postulación fue una concesión del gobierno de Díaz Ordaz, al grupo industrial Monterrey, fuertemente interesado en mantener un control directo sobre la mina del Cerro del Mercado, principal proveedora de la Fundidora de Hierro y Acero de Monterrey.

Urquidi provocó, desde el inicio de su mandato en 1968, una fuerte oposición popular por varias razones, entre las cuales podemos destacar: la falta de información en cuanto al manejo de ingresos resultantes de las cuotas a la exportación de minerales y de legados de fundaciones filantrópicas norteamericanas (patronato "Raymond Bess"); la expedición de una nueva ley de hacienda que aparte de conceder importantes reducciones al pago de las grandes capitales, hacia caer todo el peso de grandes tarifas impositivas al trabajo y a la pequeña propiedad; la brutal represión conque se respaldaban los continuos despojos de la gran propiedad terrateniente en contra del campesinado; etc.

Es así que se generan una serie de movilizaciones que dan por resultado, por una parte, la creación del organismo "Contribuyentes Unidos de Durango", que agrupa a las sociedades de padres de familia junto con otras 17 organizaciones de pequeños propietarios del sector agrícola, comercial y de servicios, los que decretan una huelga de pagos al gobierno.

Por otra parte, los organismos sindicales llevan a cabo acciones importantes en el contexto de la lucha general: la sección XII del SNTE y la sección VII de ferrocarrileros destituyen a los dirigentes charros, substituyéndolos por comités democráticos; el sindicato de choferes, uno de los más fuertes de la CTM en el estado, se incorpora de lleno a la protesta popular; lo mismo hace la sección local del STERM. Por último, el arzobispo de Durango, con una fuerte presencia en el movimiento de colonias, se pronuncia públicamente a favor del movimiento. Es así, que en el mes de marzo de 1970, en medio de masivas concentraciones populares y de un paro general estudiantil, se constituye el Frente Popular de Lucha de Durango.

Sin embargo, la respuesta estatal no se hizo esperar. El ejército y la policía intervienen asesinando a varios dirigentes estudiantiles; el comité nacional del SNTE ordena un traslado de los dirigentes magisteriales locales con el pretexto de "comisiones especiales"; al mismo tiempo que los organismos estudiantiles y de pequeños propietarios se comienzan a dividir con el otorgamiento de pequeñas prebendas por parte del gobierno estatal, hasta que finalmente en mayo, en un sorpresivo viaje, Luis Echeverría, candidato presidencial, interviene entrevistándose con un sector de la dirección popular, logrando parar el movimiento con demagógicas promesas que nunca cumplió. Sin embargo la prensa nacional se apresuró a destacar el hecho poniéndolo como ejemplo del nuevo "estilo personal" del futuro presidente 48.

Mientras esto sucedía, el 1o. de abril de 1970 se publicaba en el Diario Oficial la nueva Ley Federal del Trabajo la cual, entre otras cosas, contiene un aumento relativo en las prestaciones legales para los trabajadores; en cuanto a la protección del salario, se creó la Procuraduría Federal de Defensa del Trabajo; sobre el otorgamiento de habitaciones, se crea el Fondo Nacional de la Vivienda Obrera; primas de antigüedad para retiros voluntarios, participaciones de utilidades, modificaciones a los preceptos procesales, etc.

Respecto a la opinión frente a la nueva Ley Federal del Trabajo, emitida por los organismos opositores al CT, podríamos destacar dos: la del PCM y la del FAT. El PCM observó dos posiciones diferentes. En primer lugar, en el mismo mes de abril, Valentín Campa, calificó en un artículo desde la prisión, a la nueva ley como un engendro de F. Velázquez y A. Ortíz Mena (secretario de Hacienda) para mantener el control gubernamental sobre el movimiento obrero, considerando como fascista la disposición de registro obligatorio de los sindicatos; además de violatoria al Art. 123 Constitucional, la nueva disposición restrictiva al derecho de huelga, mediante el recurso de declararlas "legalmente inexistentes". Así mismo atacó la nueva legislación sobre vivienda obrera como regresiva respecto a lo ya fijado en la fracción XII del Art. 123. En general Campa calificó de "migajas" a las nuevas prestaciones, como el aguinaldo anual de 15 días 49.

Tres meses después, el PCM publicó otro artículo, ahora bajo la firma de A. Rivera Montiel, en donde se modificó radicalmente la posición anterior, planteando que la nueva ley "....representa para los trabajadores una posibilidad de mejoramiento; el instrumento que los trabajadores deberán aprender a usar para defender sus intereses de clase; el reconocimiento formal de una categoría moral a los trabajadores; la certificación legal de que los trabajadores son personas tan respetables como pueden ser los patrones...." 50.

Por su parte el F.A.T., en un documento distribuido a las organizaciones políticas y sindicales, planteó que la nueva ley se caracteriza por la confusión y oscuridad de las nuevas disposiciones, lo que permitirá una mayor manipulación en su utilización, fundamentalmente en lo referente a la definición de la empresa como unidad económica (en la que puede entrar una tienda, una sucursal, etc.), y al reparto de utilidades, que se da por mediación de la Secretaría de Hacienda. También objetó lo relacionado con la habitación obrera, y con el retiro voluntario. El FAT se pronunció por emprender luchas independientes por la unificación del movimiento obrero para hacer factible, mas que el cumplimiento de la nueva ley, su superación 51.

Mientras tanto, el CT celebraba la aprobación de la nueva legislación laboral con una serie de actividades encaminadas a mostrar su agradecimiento por los beneficios recibidos: nombra a Díaz Ordáz "presidente obrerista de México" llamándolo además "patrono" de los juegos deportivos nacionales organizados por el CT 52. Simultáneamente condecoró a Luis M. Farías y a Manuel Bernardo Aguirre, líderes de las Cámaras de Diputados y Senadores respectivamente, por su anuencia a la aprobación de las reformas a la mencionada ley 53.

Posteriormente los dirigentes se ocupan de la campaña electoral para elegir Presidente de la República y a los miembros de las dos Cámaras del Congreso, en donde buscaban aumentar la cuota de la "representación obrera". Los dirigentes acompañaron a Echeverría durante la gira de campaña y lo respaldaron en su profusa demagogia populista, que pretendía recuperar la credibilidad en el gobierno y en su persona, desacreditados a consecuencia de la política represiva de Díaz Ordáz.

Esta demagogia estimuló las expresiones abiertas de descontento de numerosos sectores populares, contra una larga tendencia a sobre explotar a los trabajadores, a congelar sus ingresos y a sofocar la vida política democrática. Algunos personajes de la "intelectualidad progresista" (Octavio Paz, Carlos Fuentes, Heberto Castillo, etc.) y de la "izquierda sindical" (Rafael Galván, Demetrio Vallejo), veían en el lenguaje "reformista" del candidato, la posibilidad de un viraje democrático en la línea gubernamental vigente. En cambio, grupos importantes de la clase trabajadora comenzaron a aprovechar el "ambiente aperturista" de la campaña para manifestar posiciones que ponían en entredicho los canales tradicionales de control político.

La CTM, por su parte, comenzó a ver con desconcierto que algunos de sus sindicatos llevaban a cabo acciones que iban en contraposición con las directivas centrales. Esa fue la situación presentada en los acontecimientos reseñados anteriormente en el estado de México y en Durango. En Sinaloa, en el desfile de 1o. de mayo, los sindicatos cetemistas portaron mantas que reclamaban mejoras en las condiciones salariales y laborales sin hacer caso de las consignas aprobadas desde el centro, de gracias a los gobernantes por los favores recibidos y por la nueva ley del Trabajo, lo que ocasionó una severa reprimenda por parte de la dirección nacional a las secciones locales 54.

Durante la misma campaña se dio otro suceso que es necesario destacar, por la importancia que tendría para el desarrollo de la insurgencia sindical de los próximos años. Nos referimos a la primera manifestación pública de un importante sector de la iglesia mexicana que comenzó a definirse por una opción política que la colocaba decididamente del lado de lucha socialista por la democracia y la justicia social en el país y el mundo, particularmente Latinoamérica.

En el mes de junio, el obispo de Cuernavaca, Sergio Méndez Arceo, publicó una carta abierta "a los candidatos a la presidencia", en la cual exige la vigencia de derechos políticos plenos a los religiosos y reitera los postulados fundamentales acordados en la conferencia de la CELAM en Medellín, Colombia. (¿Cuales son?. Especificar. Consultar Concha Malo y de la Rosa) En esta reunión, una gran parte de la iglesia latinoamericana tomó una posición política conocida con el nombre de "Teología de la liberación", la que en México comenzaba a llevarse a la práctica en las luchas populares que se desarrollaban en los estados de Durango, Chihuahua y Morelos, entre otros donde se participaban en un amplio espectro de alianza con las principales fuerzas de izquierda participantes en los movimientos sociales. Lógicamente, la carta de Méndez Arceo, nunca tuvo una respuesta por parte de Echeverría, pero sí la tuvo, como veremos posteriormente, por parte de la CTM y sectores de la burocracia política allegados a ésta.

Mientras tanto la vida interna del CT seguía su curso. En abril, el STERM presentó un proyecto de reorganización interna del organismo cúpula, en el cual se trataba de garantizar un ejercicio democrático que rebasará el esquema formal planteado por F. Velázquez durante el mes de Marzo. Ante este proyecto, el CT, por boca de su presidente en turno, Robledo Santiago, respondió afirmando que en efecto ese organismo no es perfecto, pero sí "perfectible", y que faltaba mucho que hacer, pero no con la velocidad que muchos quisieran. Por otra parte, afirmó que no hay desunión entre los dirigentes y las organizaciones obreras que integran el CT, pues "cada quien rige su vida de acuerdo con sus normas estatutarias" 55.

Sin embargo, y ante la negativa del CT de entrar a discutir la reestructuración interna del organismo, el STERM publicó en su órgano periodístico, un artículo en donde, a partir de un balance de la acción del CT, llegaba a la conclusión de que éste, durante sus cuatro años de existencia, sólo había llevado una "vida vegetativa". Esto molestó de tal manera a las cúpulas de la burocracia sindical, que decidió tomar venganza y en el punto mas sensible del STERM. Para finales de Julio, este sindicato llevaba a cabo su revisión de contrato colectivo con un emplazamiento a huelga para el día 30; y fue precisamente el día 24, esto es, seis días antes del estallamiento, que el CT publicó una amonestación pública contra Galván con lo cual se pretendió debilitar la posición del STERM en sus negociaciones con la CFE 56.

El debilitamiento y aislamiento del STERM era parte de un proceso de control centralizado de los trabajadores electricistas que permanecían divididos en tres organizaciones, en tanto que la empresa se había convertido en un monopolio del Estado. Al mismo tiempo que el CT aislaba al STERM, en el SME se efectúan elecciones en las que resultó electo, Jorge Torres Ordóñez. Esto fue calificado por el PCM como una continuación de la política "pro empresarial" de la anterior dirección sindical; se trataba de un "palomismo sin Palomino" 57.

La política laboral de Echeverría dependía de la estabilidad de la burocracia sindical, sobre todo cuando se empezaba a manifestar un resurgimiento de los movimientos obreros por la democratización. El mismo Echeverría había propuesto, como base de su gobierno la "apertura democrática", aludiendo incluso a las organizaciones de masas. A su vez los líderes del CT se empeñaban en mantener su posición de únicos interlocutores válidos con el gobierno, y detener el desarrollo de esos movimientos.

También en julio ocurrió la derogación del Artículo 145 de disolución social, que aún y cuando pretendió ser presentada como una "concesión" del saliente gobierno de Díaz Ordáz, ante la presión de la llamada "apertura" proclamada por Echeverría, en realidad fue el resultado de largos años de lucha dentro de los cuales se inscribieron las memorables acciones del Movimiento Estudiantil de 1968 y muchas batallas libradas por las organizaciones democráticas del país. Como resultado inmediato de la desaparición del Artículo 145, el 29 de julio fueron puestos en libertad los dirigentes del movimiento de 1968, así como dos viejos luchadores obreros: Valentín Campa y Demetrio Vallejo, arbitrariamente encarcelados por su participación en el Movimiento Ferrocarrilero de 1958-59.

El desarrollo de los movimientos democratizadores en los sindicatos oficiales y el surgimiento de nuevos sindicatos independientes, provoca que dentro del mismo CT se agudizaran las contradicciones entre las organizaciones y líneas políticas concurrentes. Esto se manifestó durante el acostumbrado balance de actividades realizado cada vez que cambiaban los miembros de la Comisión Encargada del Despacho. En agosto de 1970, el presidente saliente del CT, Robledo Santiago, rindió un informe de labores en el que, además de las consabidas actividades de agradecimiento, apoyo y gratitud al presidente Díaz Ordáz, se hizo mención al hecho de que se habían desarrollado, con mucha frecuencia, problemas internos referidos a disputas intersindicales o bien a detentación de contratos dentro de las organizaciones integrantes del CT, haciéndose hincapié en el hecho de que existían graves limitaciones para poder efectuar una función de mediación de estos conflictos ya que los estatutos del CT no preveían estas posibilidades de enfrentamientos internos, por lo que las organizaciones sufrían "grandes molestias".

En el mismo acto se informó que tomando en cuenta lo anterior, y a proposición de la COR, la comisión coordinadora del CT, había aprobado una resolución que planteaba que "...ninguna central debe de aceptar en su seno a alguna organización o grupo que sea expulsado de otra organización miembro del CT, y que las propias centrales condenen todo acto de divisionismo que se efectúe en ese sentido" 58. Esto constituía una clara referencia a las acciones de la "Comisión Sindical" de Reyna Menchaca, al SOL de A. Pantoja y al STERM de Galván, por su participación en la huelga de Ayotla y de transportes (Ojo: aquí hay un error pues no se ha hecho referencia a lo anterior. Checar este y todo el párrafo anterior) 59.

Días después, y con motivo de la 11a. Asamblea Ordinaria del Consejo Nacional de la CTM, Fidel Velázquez se refirió al mismo problema en el CT, afirmando que "pese a sus detractores y a los que tratan de dividirlos coludiéndose con las fuerzas mas negativas, (el CT) conserva su hegemonía, realiza tareas verdaderamente importantes, defiende con interés y pasión el interés obrero y enfila con paso acelerado hacia la unidad orgánica." 60.

En apoyo a estas declaraciones, el CT emite varias informaciones sobre la "inminencia" de la creación de la "Central Unica de Trabajadores" y de los CT estatales a fin de fortalecer la "unidad obrera" en todo el país 61. Sin embargo en esta, como en ocasiones anteriores, no pasan de ser meras manifestaciones demagógicas destinadas a ocultar la imposibilidad real de "unidad orgánica" por la disparidad y profusión de intereses económicos y políticos presentes en los diferentes sectores de la alta burocracia sindical.

Lo que de ninguna manera podía interpretarse como meros desplantes demagógicos, eran las amenazas en contra de los sindicatos "impugnadores" y "divisionistas". Es así que en el mes de Noviembre de 1970, doce organizaciones del CT, entre ellas la FSTSE, ANDA, FTDF, COR, STPRM, CTM, La Federación Teatral y el FAO, rompen relaciones con el STERM 62. Al mismo tiempo, Pérez Ríos (SNESCRM-CTM) había iniciado la lucha por arrebatar a Galván la titularidad del contrato colectivo con la Comisión Federal de Electricidad, solicitando a ésta la absorción del STERM en base a la Ley Federal del Trabajo que prescribe la administración del contrato colectivo para el sindicato mayoritario en una empresa donde intervengan dos o más agrupaciones obreras 63.

Al mismo tiempo que esto sucedía, al salir de la carcel Campa y Vallejo, inmediatamente se integraron a la lucha dentro de su gremio; sin embargo, las posiciones adoptadas por ambos dirigentes impidieron la formación de un solo movimiento democrático en el sindicato ferrocarrilero, por lo que la oposición quedo dividida en dos grupos que, ante la coyuntura de ese momento: las elecciones para el Comité Ejecutivo Nacional y los Comités Ejecutivos Locales de las secciones ferrocarrileras, se definieron por dos líneas que eran mútuamente excluyentes. Campa era miembro de la dirección del PCM, organismo que en ese momento se pronunciaba por una opción de total enfrentamiento con el aparato gubernamental; Vallejo por su parte se integró al CNAO (Comité Nacional de Auscultación y Organización) dirigido por Heberto Castillo, organización que en ese momento se definía por el apoyo a la "apertura" pregonada por el nuevo ocupante del sillón presidencial, planteando como alternativa "LEA o el fascismo". Es así que el movimiento ferrocarrilero encuentra dos soluciones organizativas: el Consejo Nacional Ferrocarrilero (CNF) dirigido por Campa, y el Movimiento Sindical Ferrocarrilero (MSF) dirigido por Vallejo.

El domingo seis de septiembre, se realizó en la Ciudad de México la "Reunión Nacional Ferrocarrilera Electoral Abierta", a la que asistieron delegados de la mayoría de las secciones ferrocarrileras del país agrupados en las corrientes democráticas. En ella se discutieron las dos posiciones centrales: la primera, del CNF, que planteó la necesidad de formar una planilla democrática nacional que participara en la lucha de todos los puestos de elección; la otra del MSF, que planteó sólo participar en las elecciones locales. Finalmente, el consenso se decidió a favor de la planilla nacional, formándose el "Comité Nacional Ferrocarrilero de Unidad y Lucha Electoral", aceptando el MSF participar en las elecciones generales y locales. Sin embargo, a pesar del compromiso planteado en esa reunión, Vallejo en la práctica no participó en el proceso electoral, con lo que la fuerza de la oposición democrática en el STFRM decreció bastante 64.

Por otra parte, el grupo "Héroes de Nacozari" comandado por Gómez, tuvo algunos problemas para la integración de su planilla por motivos curiosos. El candidato inicialmente propuesto para la secretaría general, Mauricio Martínez Solano, feliz de su "arribo" a las altas esferas de la burocracia sindical, comenzó a celebrar con bastante anticipación su triunfo, de tal manera que "ebrio de poder", en sentido literal, fue objeto de varias fotografías no apropiadas al carácter de su futuro cargo.

Las fotografías fueron difundidas con el consiguiente asombro y disgusto del grupo hegemónico en Ferrocarriles. Ante esto, Gómez Z. montó una asamblea al vapor de su grupo "Héroes de Nacozari" en donde se desconoció al desafortunado personaje nombrándose un nuevo candidato, quien resultó ser el jefe de los matraqueros y de las brigadas de choque del sindicato: Mariano Villanueva Molina, alias "El Capulina" 65. A principios de Noviembre se llevan a cabo las elecciones en las cuales abundan los fraudes, la retención de boletas, las amenazas y los ataques dando por resultado la imposición por medio de la fuerza de Villanueva M., quien queda al frente del STFRM. El MSF decidió pedir la anulación de las elecciones y llevó a cabo movilizaciones en torno a su demanda.

En la sección Matías Romero, cuna del Vallejismo, se decide tomar posesión de los cargos locales que habían sido ganados por las posiciones democráticas; sin embargo, el ejército interviene rodeando el local y mostrando claramente hasta dónde llegan los límites de la pretendida "apertura democrática" de Echeverría 66. Y para disipar dudas que todavía hubieran quedado, el propio Echeverría se presentó a la toma de posesión del nuevo Comité Nacional, donde declaró: "... sé que el de quienes aquí han rendido la protesta fue un triunfo democrático". Al mismo tiempo que esto sucedía, la policía impedía la realización de un mitin convocado por el MSF en la estación de Buenavista y tomaba los locales sindicales en Durango, consumándose así el "charrazo" 67.

1971

El sexenio echeverrista se inicia con los desplantes y "bandazos" oratorios que provocaban confusiones y expectativas sobre la llamada "apertura". En la XII asamblea ordinaria de la Federación de Trabajadores del Distrito Federal. (CTM), efectuada en diciembre de 1970, LEA afirmó: "¿cómo vamos a hablar de democracia en México si cuando se elige una nueva directiva de un sindicato el proceso no es democrático?". Días después, el mismo LEA se había apresurado a desmentir este desliz oratorio de las "elecciones antidemocráticas" en su intervención durante la toma de posesión de Villanueva Molina. El desmentido tenía una importancia mayor, ya que el suegro de LEA, y ex-gobernador de Jalisco, José Guadalupe Zuno, hizo unas declaraciones que movieron a escándalo, en las que afirmaba que "...Fidel Velázquez es un defecto de México", e invitaba a los obreros para "acabar con esta vergüenza del sindicalismo". Al poco tiempo, en febrero de 1971, el nuevo presidente, con motivo de la 78 asamblea del consejo nacional de la CTM, señalaba: "¡qué claras, qué directas, que vigorosas, que leales a los intereses de todos los trabajadores de México, las palabras de F. Velázquez!. ¡Es el Fidel Velázquez de su vigorosos años mozos; se entiende que eso les duela a los enemigos del movimiento obrero en México!" 68.

Esta aparente ambivalencia de la política echeverrista permitió que el conflicto de la CFE, se prolongara al firmar el STERM, a principios de enero, el contrato colectivo, quedando postergada la amenaza de desconocimiento. Esto hizo creer a Galván que contaba con el respaldo del gobierno, por lo que procuró deslindarse públicamente de las "fuerzas más negativas", publicando sin caso aparente, en su órgano periodístico, un feroz ataque al PCM, acusándolo de "corpúsculo subpontificio" portador de un "marxismo inquisitorial" y envaneciéndose de "ese gentil aislamiento que nos fortalece y vivifica" alejándonos tanto de "las fétidas emanaciones del estercolero charro como del tufillo a incienso barato, velas languidecientes y castidad forzosa, que se desprende de los templos de ...aquellos que alardean de su vocación de mártires profesionales" 69.

La burocracia sindical, influida por esta muestra de retórica, reflejo fiel del tono de los tiempos, decidieron colocar a Galvan en "ese gentil aislamiento", por lo que a principios de abril el CT acordó expulsar al STERM de su filas. Fidel Velázquez declaró entonces, que la decisión fue adoptada al considerar que "Galván se enfrentó al CT y atacó a esta organización continuamente". Al mismo se acordó apoyar al SNESCRM de Pérez Ríos en su lucha por obtener la titularidad del contrato colectivo. Esta decisión fue antecedida por la ruptura de relaciones con el STERM por parte de 17 organizaciones afiliadas al CT 70.

Por esas mismas fechas se llevaron a cabo una serie de atentados armados en diferentes partes del país, los que fueron reivindicados por el "Movimiento de Acción Revolucionaria" (MAR). Con motivo de esto, y en una sorpresiva acción, el presidente LEA decidió expulsar del país a cinco diplomáticos de la URSS involucrándolos en los atentados y acusándolos de intervenir en la política interna. Inmediatamente el presidente en turno del CT, Angel Olivos Solís, se pronunció a favor de la medida manifestándose "con mucha energía" contra los "provocadores contrarevolucionarios" que pretendían en forma violenta romper nuestro desarrollo pacífico" 71.

Estos actos de violencia no eran sino la expresión de que el descontento popular por la profundización de la crisis aumentaba llegando incluso a movilizar contingentes que tradicionalmente se habían mantenido dentro de los canales corporativos de control social. Es así que en el mes de abril se lleva a cabo un movimiento en Chihuahua en contra de la aplicación de un nuevo impuesto estatal que gravaba los sueldos y emolumentos de los trabajadores de la entidad así como el uso y tenencia de automóviles.

La mayoría de las organizaciones obreras, entre ellas las pertenecientes a la CTM optaron por luchar contra el impuesto utilizando el recurso de amparo y citando posteriormente a una serie de mítines y manifestaciones públicas, en donde se denunció al gobernador Oscar Flores por su ilícita participación en una serie de "jugosos" negocios particulares. Sin embargo la pretensión de los líderes locales del Sindicato Minero por convertir las movilizaciones en actos de apoyo a la política exterior de LEA, acabó dividiendo momentáneamente el movimiento, el que, sin embargo, constituyó el antecedente más inmediato del que después sería el Comité de Defensa Popular de Chihuahua 72.

En estas condiciones, el desfile obrero del 1o. de mayo se presentaba con perspectivas poco alentadoras para la burocracia sindical, por lo que poco antes de esa fecha, Fidel Velázquez y Angel Olivo Solís declararon que se habían tomado ya "todas la providencias" para evitar que los obreros de Ayotla Textil, de Automex y de "agrupaciones extremistas" lograron "subvertir el desfile y desvirtuar sus propósitos nacionalistas, y de apoyo al régimen". Es así que el día del desfile, los contingentes de Hilos Cadena, Chiclets Adams, Empresas Embotelladoras y varios más, todos ellos en huelga, fueron brutalmente golpeados en pleno zócalo de la Cd. de México, por grupos de choque que dirigían líderes Sindicales de la CGT impidiéndoles de esta manera marchar frente al balcón presidencial y manifestar su repudio a la política laboral desarrollada por el régimen. Sin embargo, el contingente del SME, por acuerdo de su Asamblea General, asistió al desfile portando mantas de apoyo al STERM y en contra de la política represiva que se venía llevando en su contra.

En la misma fecha y en el interior de la República, se llevaron a acabo varias acciones independientes, entre las que destacaron la columna encabezada por Vallejo en Jalapa, Ver., el repudio que en Matías Romero, Oax., se hizo en contra del comité seccional ferrocarrilero impuesto por Villanueva Molina, y repudios a la burocracia charra en Cuernavaca Mor., y Tlalnepantla, Edo. de Mex., entre los mas sonados 73.

Ante éste auge en la impugnación de las políticas tradicionales de control del Estado mexicano, el gobierno de LEA decide poner en marcha uno de los mecanismos de mediación corporativa mas importante en la estrategia laboral del sexenio en curso y demanda central del CT desde su creación (?): la Comisión Nacional Tripartita, máximo organismo de discusión de los tres sectores involucrados en el problema de las decisiones políticas respecto al movimiento obrero: la burocracia sindical, los empresarios y el gobierno 74. Es así que el 17 de mayo de 1971 y después de ocho horas y de 22 oradores se forma la citada comisión, la que, según un ideólogo priista, constituía "...un foro mas del empleo, la productividad, la capacitación en y para el trabajo, y la productividad en el ámbito de la política laboral" 75.

Mientras tanto, y en otro contexto social, las tensiones producidas por los reacomodos producto de la nueva correlación de fuerzas en el interior de los aparatos políticos, tuvo un primer desenlace en los trágicos hechos del 10 de junio en la Cd. de México. En los inicios del sexenio echeverrista la clase patronal, fortalecida por más de 30 años de proteccionismo, subsidios y canonjías por parte del "régimen de la revolución", se encontraba ya en una posición que le permitía, además de el poder económico, aspirar al poder político. El grupo industrial de Monterrey, sector de punta de la burguesía nacional, había impuesto, por medio de las instituciones oficiales del PRI dos gobernaturas en Durango (Páez Urquidi) y Nuevo León (Elizondo) 76, además de haber logrado un control vertical de tipo corporativo en amplios sectores de la clase obrera de Monterrey, sirviéndose de la llamada Federación Nacional de Sindicatos Independientes" o sindicatos "blancos", y del clero católico entre otros medios.

En el ascenso de la embestida política patronal, los ataques se centraron en los que en ese momento constituían los foros mas importantes de impugnación y crítica de la situación nacional: las universidades. En el caso de Monterrey se había logrado la elección de un rector con la aprobación y apoyo de los universitarios, a lo cual el gobierno del estado, encabezado por Eduardo Elizondo, contestó con una serie de medidas de represión, como la reducción presupuestal, y la promulgación de una nueva ley orgánica con la que quedaba automáticamente destituido el rector Leal Flores, consagrándose como órgano supremo de la UANL a una llamada "asamblea popular" de marcado tinte fascista, con representación de los organismos sindicales blancos, campesinos, profesionales, patronales, de los medios de difusión, de los patronatos y del congreso local, con lo que se cancelaba de un tajo la autonomía universitaria.

Es ante este artero ataque, que el movimiento estudiantil decreta un "estado de alerta nacional" en defensa de las instituciones universitarias, citando a una manifestación para el día 10 de junio en el DF. Sin embargo, el gobierno federal se adelanta en la resolución del conflicto y por medio de Víctor Bravo Ahuja, Secretario de Educación y ex-director del Tecnológico de Monterrey, se llevan a cabo "negociaciones" con el gobernador Elizondo, culminando éstas con la derogación de la llamada "Ley Elizondo", la destitución del nuevo rector nombrado por la "asamblea popular" y finalmente, el 4 de Junio, con la renuncia de Elizondo quedando en su lugar Luis M. Farias.

A pesar de eso, la manifestación no fue suspendida, siendo además la primera que se realizaba en el DF después de la tragedia del 2 de octubre de 1968. La manifestación es brutalmente reprimida por el grupo paramilitar de los "Halcones" (que entre otras cosas se habían encargado de la represión de la huelga de Ayotla Textil) con un saldo de quizás 30 muertos y más de 400 heridos. Con motivo de ésta masacre son obligados a renunciar, el regente de la Cd. de México, Alfonso Martínez Domínguez y el jefe de la policía capitalina, Rogelio Flores Curiel. Seis meses después "renunció" también, el procurador Sánchez Vargas, encargado de la "investigación" de los hechos, junto con otros altos funcionarios, con lo que queda consumado un "reajuste" en el aparato político a partir de un nuevo e impune asesinato de estudiantes en un acto masivo 77.

Pocos días después de los trágicos sucesos, el CT citó a una concentración de masas en apoyo a LEA y en contra de "provocadores extremistas" 78. En el mismo acto. Fidel Velázquez señaló que "la contrarrevolución la representan los alborotadores que recurren a actos de violencia y a los disturbios", para añadir que México tuvo sus muertos en la lucha de 1910, "esos sí fueron muertos, no como estos" 79.

También se manifestaron en contra del movimiento estudiantil los dirigentes de la ATAUNAM, N. Olivos Cuéllar y E. Pérez Arreola, quienes calificaron, en un desplegado en la prensa nacional, a la manifestación como una provocación montada por "conocidos agitadores políticos excarcelados recientemente y que vienen constantemente creando choques e incitando a la violencia", y se manifestaron en contra de que las demandas laborales "sean utilizadas como bandera..., con la finalidad de provocar agitación" 80.

Para el mes de agosto de este mismo año se funda en la Cd. de México el Frente Sindical Independiente como resultado de un acuerdo entre los organismos sindicales afines a la línea política del PCM (MRM, CNF, etc.), los organismos integrantes del Frente Auténtico del Trabajo (FAT), así como organismos estudiantiles agrupados en el Comité Coordinador de los Comités de Lucha. La creación de este nuevo organismo obedeció a la necesidad de contar con un medio de defensa de los movimientos democráticos y de izquierda, en un momento en que la represión combinada del gobierno y de la burocracia sindical, golpeaba a todos por igual. Además, en el país surgían numerosas organizaciones de masas que no tenían una coordinación entre sí, por lo que presentaban luchas dispersas y heterogéneas.

En las declaraciones iniciales respecto a los objetivos que seguía el FSI, se rechazaba la pretensión de crear una nueva central obrera, definiéndose en cambio por la creación de un centro coordinador que aglutinara las diversas luchas de los movimientos campesinos, de colonos, frentes cívicos, etc. Se pretendía de esta forma romper con el marco puramente gremial o sindical y conformar "un movimiento en el cual se ven incorporados sectores muy variados". Es así que planteaban la unidad de acción con otros movimientos sindicales democráticos como es el caso del STERM y del MSF principalmente, sin llegar a definir la necesidad de una unidad orgánica de éstos. También reconocían la imposibilidad de llegar a establecer alianzas con otros sectores del sindicalismo independiente que, a juicio del FSI, se caracterizaban por una política "entreguista" respecto de las empresas y el gobierno, como es el caso de el Sindicato de Obreros Libres (SOL) de Alfredo Pantoja 81.

Uno de los primeros actos públicos del FSI fue la convocatoria al "1er. Encuentro Obrero Estudiantil" con el fin de delinear un programa de acción unitaria. Los trabajos de este encuentro se llevaron a cabo los días 9 y 10 de Octubre en el local del FSI 82.

En este mismo mes de agosto el STERM fue despojado de la titularidad de su contrato colectivo de trabajo, mediante un fallo de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje favorable al SNESCRM - CTM de Pérez Ríos, sometiendo al STERM a la administración de uno de los organismos sindicales mas representativos de la burocracia sindical oficialista y desconociéndose el convenio firmado entre ambos sindicatos en 1966. En consecuencia el STERM se verá obligado a modificar radicalmente su política planteándose un amplio espectro de alianzas con las diferentes fuerzas democráticas, que lo llevarán a protagonizar algunas de las movilizaciones de masas más importantes del decenio. Con ello se intentó modificar la situación de debilidad en que quedaba colocado por el fallo de la junta, y poder llegar en una posición de fuerza a las futuras negociaciones en torno a la reestructuración de la industria eléctrica y la inminente unificación sindical de los trabajadores de la CFE 83.

Al mismo tiempo que estos sucesos se desarrollaban, el MSF continuaba con su campaña de democratización de las secciones sindicales del STFRM, encontrando una violenta respuesta por parte de la dirección de Villanueva Molina, a veces contando con la intervención de la policía y en otras ocasiones mediante la acción de pistoleros a sueldo, como ocurrió en Chihuahua, Guadalajara, Matías Romero, San Luis Potosí, Frontera, Jiménez, Jalapa, etc, con saldo de varios obreros ferrocarrileros heridos y un muerto en Tierra Blanca Ver. El 27 de Octubre, Demetrio Vallejo fue aprehendido y encarcelado en Frontera, Coah. de donde salió gracias a las grandes movilizaciones de obreros y estudiantes en solidaridad con el líder ferrocarrilero 84.

Otro frente importante contra el cual la burocracia sindical comenzó a tomar una posición de extrema dureza, fue el Movimiento Insurgente del Estado de Morelos. Durante el curso del año se realizaron un conjunto de manifestaciones que agruparon a los sindicatos de Rivetex, Mosaicos Bizantinos, Hilados Morelos, Nissan Mexicana, Artemex, IACSA, etc, que crearon un clima de malestar en los sectores empresariales, gubernamentales y de la burocracia sindical por el tremendo apoyo popular creado en torno a las movilizaciones.

El 17 de octubre, el obispo de Cuernavaca, Sergio Méndez Arceo, adoptó como tema de su mensaje parroquial la parábola bíblica del juez injusto para referirse a "las injustísimas condiciones de los pocos que abundan de todo y de los muchísimos que carecen de todo", señalando, entre otras cosas, la pérdida de confianza de los trabajadores en la Ley Laboral, "por las mil maniobras con que se logra evadir su cumplimiento"; y denunciando la elaboración de "listas negras" de trabajadores "hechas por un grupo de patrones con la plena colaboración de ciertos líderes".

La respuesta de la burocracia sindical no se hizo esperar y de inmediato la CTM, por boca de Fidel Velázquez declaró que "el clero mexicano busca un enfrentamiento Estado-Iglesia cuando los 'progresistas' promueven la subversión desde el púlpito", y acusó a varios sacerdotes progresistas de ser los principales promotores de la violencia organizada en el país.

Después el aparato oficial fue movilizado y el 24 de octubre la CTM realizó una manifestación y un mitin en pleno Zócalo de Cuernavaca, con la presencia del gobernador y de sus principales colaboradores. Ahí se acusó a Méndez Arceo de violar el Art. 130 de la Constitución por "estar inyectando células cancerosas subversivas al amparo de la devoción", y se solicitó la expulsión del país de estudiosos como Ivan Illich, como "una vez se hizo con soviéticos no deseables". El mismo día de la manifestación, Sergio Méndez Arceo pronuncio otra homilía en la que decía: "yo le doy gracias a Dios porque con todo este alboroto.... todos se han interesado por leer lo que dice la homilía, y lo he podido repartir en más de seis mil ejemplares" 85.

Ante el incremento de las movilizaciones populares en todo el país, el CT por iniciativa de la CTM, decide entrevistarse con LEA, para plantearle su preocupación ante el creciente desempleo y el retraimiento de las inversiones del sector privado, manifestándole que "esos reajustes de personal (resultado de lo anterior), ya sean indemnizado a los trabajadores con todas sus prestaciones legales o peor aún, cuando no ocurre así, actuando a espaldas de los sindicatos, mediante tratos directos de los patrones con los trabajadores, aprovechándose de la necesidad o ignorancia de éstos, lo único que provocan es crear nuevos elementos de inconformidad que además se traducen en una carga social y económica para la colectividad y el estado". En el mismo acto le manifestaron, además, que "el movimiento sindical no debe ser una fuerza agresora de la empresa, que no debe plantear la posibilidad de que se desequilibren las relaciones obrero-patronales, puesto que sabe que de su conciliación depende el progreso".

Finalmente LEA, después de plantearles que el sindicalismo es un guardián de la "excelente situación" de los obreros, les respondió que el "problema del desempleo no caerá en manos de la demagogia irreflexiva y que, con actitudes como la presente no habrá problemas que acometamos unidos que no podamos resolver con éxito" 86.

El hecho de que la burocracia sindical planteara como un problema urgente la grave situación del desempleo en el país, exigiendo del gobierno la pronta puesta en marcha de medidas que tendieran a superar esta grave crisis que tendía a poner en entredicho todo el aparato de control obrero, se debía fundamentalmente a la estrategia desarrollada por la administración echeverrista para salvar las dificultades de la coyuntura económica heredada del sexenio diazordacista.

A unos días de haber tomado posesión el nuevo gabinete, el secretario de Hacienda explicaba la situación en los siguientes términos: "...desequilibrio presupuestal, creciente endeudamiento con el exterior, desnivel permanente y en aumento de la balanza comercial, junto con otros factores negativos como el contrabando, la alcabala y la corrupción" 87.

Ante esto se propuso una política llamada de "consolidación" dentro de la mas pura ortodoxia monetarista impuesta por los organismos financieros internacionales y que consistió en un presupuesto federal restrictivo, reduciéndose la inversión estatal al nivel que tuvo en 1970, y en una política monetaria también restrictiva. Los resultados se vieron de inmediato en el brusco descenso del crecimiento económico, la contracción de la demanda y la negativa de la iniciativa privada para invertir, provocándose así un incremento en la desocupación, en los precios del consumidor y en la capacidad no utilizada de la industria, además de un freno a los gastos dedicados al bienestar social de las mayorías 88.

Por otra parte, el gobierno de LEA señaló desde su toma de posesión la necesidad de echar a andar una reforma fiscal. A finales de 1970 se anuncia la suspensión del subsidio federal a la industria azucarera, aprobándose en compensación un aumento del precio del azúcar en casi el 80% y la elevación del impuesto a la venta de refrescos con lo que la carga estatal se trasladó al consumidor. Al mismo tiempo, se efectuaron modificaciones al impuesto sobre ingresos mercantiles, destacando la tasa especial del 10% a una amplia serie de bienes de consumo duradero, que fueron clasificados como "artículos de lujo". Finalmente en el mes de noviembre de 1971, el Ejecutivo envía a las cámaras un proyecto de reforma fiscal que mantiene las tasas impositivas para el trabajo, planteando una tímida elevación al gravamen de los valores de la renta fija. De esta manera, los efectos de la reforma tienen una mínima significación en la recaudación fiscal, dejando frenada cualquier posible elevación de impuestos a las ganancias del capital, con lo que las cosas quedan prácticamente igual 89.

Sin embargo, esto no impidió que el CT se apresura a manifestar su apoyo por tan "patriótica" medida, publicando un desplegado en el que se afirma que el proyecto coincide con "los intereses de los trabajadores" ya que contempla "la elevación de impuestos a aquellas clases en que se ha concentrado gran parte de los ingresos" (esto a propósito de las tasas a los valores de renta fija), y por que "está encaminada a fomentar la actividad económica, buscando con ello aumentar las oportunidades de empleo, problema toral en la vida económica nacional" 90.

Si bien la mini-reforma fiscal dejo intactas las bases de la política proteccionista del Estado para con el capital, por otra parte se llevó a cabo una medida que al mismo tiempo que liberaba a los patrones de dar cumplimiento a sus deberes constitucionales, jugaría un papel muy importante en la reactivación de los sectores de la economía nacional ligados a la industria de la construcción y que mínimamente ayudaría a poner un pequeño freno a la creciente desocupación manifestada durante el primer año de gobierno de la nueva administración. Nos referimos a las reformas aprobadas, con gran celeridad, el 28 de diciembre de 1971, a la fracción XII del art. 123 Constitucional, que creaba el "Fondo Nacional para la Vivienda de los Trabajadores", proyecto cuya elaboración fue la primera acción concreta llevada a cabo por la naciente Comisión Nacional Tripartita, bajo el patrocinio de la Presidencia de la República.

Uno de los aspectos de la nueva Ley Federal del Trabajo, vigente desde el primero de mayo de 1970, que mereció mayor publicidad oficial para destacar su carácter "obrerista", fue el capítulo tercero denominado "Habitaciones para trabajadores" y particularmente el artículo 143, que establecía la obligación para los patrones de firmar convenios con los sindicatos en un plazo de tres años para dar cumplimiento a la citada estipulación constitucional. Se creía que por fin, después de 56 años de establecida, esta obligación patronal se empezaría a realizar.

La modificación de la fracción XII del artículo 123 implicó la venta de casa en abonos a los trabajadores. La construcción de estas casas se realizaría con un fondo aportado por la parte patronal correspondiente al 5% sobre el salario, y por otra parte, con la aportación estatal tomada de los impuestos pagados por los mismos trabajadores. Los abonos serían descontados directamente del salario, así como los réditos correspondientes a la venta a crédito 91. Este proyecto se basó fundamente en los criterios de rentabilidad y de reactivación económica, reflejándose esto en la creciente participación de los programas de construcción, sobre todo a partir del segundo semestre de 1972, por el incremento el gasto público. Sin embargo la inversión privada, a pesar de las crecientes utilidades que estaban obteniendo, no realizó ningún aumento significativo en su participación, haciendo solo ajustes marginales indispensables para hacer frente al crecimiento de la demanda 92.

Mientras esto sucedía, el conflicto de los electricistas seguía un curso ascendente que lo llevaría a convertirse en el principal polo aglutinador de lo que comenzó a ser llamado, la insurgencia obrera en el país. Después de que la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje pronunciara su fallo del 31 de Octubre de 1971 despojando al STERM de la titularidad de su contrato colectivo y otorgándosela al sindicato nacional de Francisco Pérez Ríos (CTM), el STERM decide pasar a la ofensiva en dos planos: en el legal interponiendo el recurso de amparo ante la suprema corte de justicia; y en el político, al comenzar a plantear una serie de acciones de masas, tendientes a modificar una correlación de fuerzas desfavorable, resultado del aislamiento en que amenazaba quedar, fundamentalmente después de su sorpresiva expulsión del CT.

Para principios de noviembre, el STERM publicó un documento en el que planteaba las posiciones acordadas por el Consejo Nacional de este sindicato, reunido en San Luis Potosí días antes. Se consideraba que el fallo de la Junta de Conciliación constituía un auténtico "atraco político", perpetrado por los que a final de cuentas constituían sus "...adversarios más encarnizados e inmediatos... los que se ostentan como dirigentes del proletariado sin haber sido obreros jamás, sin haber organizado una sola huelga ni un solo sindicato y que en realidad no son más que agentes de nuestros adversarios de clase; los cómplices de la burguesía industrial, comercial y financiera que los cuenta ya jubilosamente entre sus filas como miembros prominentes... En una palabra, quienes son los mandantes de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, los charros sindicales, los líderes espurios de la CTM y del Congreso del Trabajo, que no es más que una superficción subsidiaria de aquella" 93.

El 14 de diciembre el STERM lleva a cabo la primera Jornada Nacional por la Democracia Sindical en 40 ciudades del país, en la que lo electricistas democráticos, junto con las dos agrupaciones independientes más importantes en esos momentos, el MSF y el FAT, logran movilizar a decenas de miles de estudiantes, colonos y trabajadores de sindicatos de empresa y de organismos integrados en el Congreso del Trabajo, como es el caso de secciones del SNTE, de la FROCCROC, del STRM (telefonistas) e incluso de la misma CTM 94.

Días después el STERM publicó un artículo en el que, analizando los alcances de la movilización del día 14, afirmaba: "... En esta nueva etapa, bajo estas nuevas condiciones, las masas mexicanas pugnaban por hallar un sólido centro político, así fuera provisional. Y como ya ha ocurrido antes en la historia del país, lo encontraron en un sindicato, en un organismo obrero perfectamente integrado y cuya lucha y perspectivas lo hacían coincidir exactamente con la tendencia resurgente de las masas populares. Cada golpe propinado al STERM lo perfeccionaba como centro provisional del proletariado en insurgencia, como encabezador de un movimiento popular hacia el Nacionalismo Revolucionario. El STERM así ya no podrá ser tan fácilmente destruido como creían sus adversarios: lo sostendrán y reforzarán mil brazos, lo apuntalaran las mismas masas que verán en él, en su lucha defensiva concreta, una valiosa coyuntura de resurgimiento". Finalmente concluían señalando que la Jornada Nacional por la Democracia Sindical "...durará mientras dure el charrismo, mientras dure una política laboral en la que caben incalificables atropellos... como el que padecen cotidianamente todos los trabajadores del país victimados por dirigentes usurpadores, por patrones sin escrúpulos y por funcionarios públicos venales" 95.

1972

Para principios de enero de 1972, el órgano periodístico del STERM, "Solidaridad", publica un documento titulado "Por qué luchamos" dirigido "A la clase obrera y a todo el pueblo de México". En él se planteaban los puntos que a juicio de los Electricistas posibilitarían la creación de una plataforma programática tendiente a integrar a las diferentes fuerzas democráticas en un gran frente de masas independiente y orientado en torno a los postulados del "Nacionalismo Revolucionario". Estos puntos eran la lucha contra el charrismo, por la democracia sindical y por una nueva estructura del movimiento obrero que acabe con los sindicatos de empresa y de oficios varios, organizándose en grandes sindicatos nacionales de industria; por un control obrero del Instituto Mexicano del Seguro Social; por una reorganización de las empresas nacionalizadas centralizándolas bajo un solo mando; por la continuación de la política de nacionalizaciones; por la sindicalización de los trabajadores del campo; por una educación popular y finalmente, por la integración de la industria eléctrica nacionalizada, por la unidad sindical democrática de los electricistas y por la contratación colectiva única en la industria eléctrica 96.

Ante el desarrollo de estas acciones por parte de los electricistas democráticos, la respuesta de la burocracia sindical fue extremadamente amenazadora. El 11 de enero se anunció que los dirigentes del Congreso del Trabajo ofrecerían una comida al líder del PRI, Manuel Sánchez Vite, en Tepéji del Río, Hidalgo. El día siguiente se realizó el acto, que sorpresivamente resultó un homenaje a Fidel Velázquez supuestamente ofrecido por los trabajadores de la fábrica "La Josefina" y organizado por los tres sectores del PRI. En el presidium se encontraban, además de Sánchez Vite, el dirigente de la CNOP, Julio Bobadilla; el líder de la CNC, Alfredo Bonfil; el gobernador del Estado, Donaciano Serna Leal; y el presidente en turno del Congreso del Trabajo, Carlos Olmos.

Durante el acto Fidel Velázquez pronunció un inusitado y violento discurso, acusando de "malhechores" a Demetrio Vallejo, Valentín Campa y Rafael Galván, afirmando que las condiciones del contrato colectivo de trabajo del sindicato electricista dirigido por Pérez Ríos eran superiores a las del STERM, y considerando a Vallejo y Campa como culpables de la represión ferrocarrilera en 1959. Por último, y haciendo referencia a las movilizaciones democráticas recientes, dijo cosas como estas: "...En la CTM, y en el movimiento obrero, se encontrará siempre todo un ejército dispuesto a la lucha abierta, constitucional o no, en el terreno que el enemigo nos llame, porque nosotros ya somos mayores de edad. Constituimos un grupo serio, fuerte, con poder, inclusive económico, para salir al paso de los enemigos de la revolución y de la patria y para continuar nuestro camino hacia la libertad".

Las declaraciones de Fidel Velázquez fueron totalmente apoyadas por los dirigentes del PRI. Julio Bobadilla afirmó que quienes atacan a Velázquez son "los resentidos que no entienden la necesidad de aplicar la justicia social", mientras que Carlos Olmos reconoció públicamente "la gran labor dentro del movimiento obrero organizado del país" que ha realizado Fidel. Alfredo Bonfil expresó el "apoyo total" de los campesinos mexicanos al sector obrero, y Sánchez Vite reafirmó que "...desde Tepeji, declaramos que la lucha de clases es el método a través del cual la revolución lleva los mayores beneficios a los compañeros que se han organizado dentro de la ley federal del trabajo, para la defensa de sus intereses profesionales" 97.

La respuesta del gobierno federal ante estas amenazadoras declaraciones bastante inusuales en la vida política institucional, fue bastante tibia. Se limitó a una leve referencia por parte de Echeverría, dos días después, durante un discurso ante los dirigentes de la Confederación Nacional Ganadera, en el que afirmaba que los mexicanos "tenemos normas legales que estamos obligados a respetar y a mantener intactas".

Por el contrario, la CTM continuó reafirmando su postura: días después Fidel Velázquez declararía: "Lo que dije en Tepéji del Río se basa en los acuerdos a que llegó el pleno de la CTM, para defenderse de los ataques". Asimismo el líder cetemista de la Federación de Trabajadores del DF, Joaquín del Olmo, al rendirse homenaje a Fernando Amilpa en ocasión del vigésimo aniversario de su muerte, manifestó: "Lucharemos por la eternización de la CTM", agregando "Juramos que hemos de sostener a Fidel Velázquez en el puesto que ocupa, pésele a quien le pese". Otra importante cetemista, Hilda Anderson, directora nacional femenil del PRI, volvió a insistir al declarar: "Fidel Velázquez es nuestro amigo y nosotros defenderemos, no por amistad, sino por justicia, a quien defiende a la clase obrera" 98.

Sin embargo, pese a la actitud de la CTM y del PRI, la ofensiva sindical democrática siguió un curso ascendente. El 27 de enero 100 mil obreros, campesinos, colonos y estudiantes volvieron a tomar las calles de 48 ciudades del país con motivo de la Segunda Jornada Nacional por la Democracia Sindical, en torno a las siguientes demandas: democracia sindical; plebiscito en el Sindicato de Ferrocarrileros; rechazo al fallo de la Junta de Conciliación y Arbitraje en contra del STERM. Ese mismo día, en un comentario respecto a las declaraciones de Tepéji, Rafael Galván, dirigente del STERM, señalo: "Junto con su declaración Fidel Velázquez esta pasando a la historia. El charrismo sindical está bien muerto".

En ese mismo mes el Movimiento Sindical Ferrocarrilero profundiza en la táctica elegida a finales del año de 1971 consistente en la toma de locales del sindicato como un medio para rescatar del control charro a las secciones ferrocarrileras. El 7 de enero de 1972 es ocupada la sección 19 de Monterrey por 400 trabajadores; el 13 de enero 100 ferrocarrileros toman la sección 27 de Torreón. Por estos días Vallejo declara que el MSF tiene en su poder los locales sindicales de Monterrey, Torreón, Guadalajara, Cd. Frontera, Matías Romero y Tonalá. La toma de la sección 17 de Gómez Palacios fue evitada por la intervención del ejército quien rodeó el local sindical.

Simultáneamente el MSF publica un documento firmado por Vallejo en el que se aclara que: "las oficinas de las secciones sindicales ferrocarrileras que están en poder de los auténticos trabajadores, lo están dentro de la ley. Los obreros solo han ejercido su derecho de dar el uso adecuado a sus pertenencias. Los que han violado la ley son los "charros", los que han pedido la intervención del ejército o de la policía para tomar las oficinas" 99.

Otro frente importante en el cual se comenzó a manifestar la inconformidad sindical, fue el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). A mediados de 1971, en un Congreso Nacional celebrado en Cd. Juárez, se aprobó luchar por un aumento general del 30% a los salarios, particularmente de los maestros post-primarios. Sin embargo, poco tiempo después de esto, los líderes de la sección X, que agrupa a los maestros post-primarios del Distrito Federal, redujeron unilateralmente esta demanda a solo el 20%. Finalmente, en junio de 1971 se acordó con la Secretaria de Educación Pública (SEP) un demagógico aumento de menos del 3% (dos pesos por hora-semana-mes). Esto motivo un gran descontento en la base magisterial el que se expresó a través de una gran oposición a los líderes de la sección X manifestada en numerosas asambleas delegacionales.

Esta situación dio lugar a que el 20 de enero de 1972 se citara en Bellas Artes al primer Pleno Extraordinario de Comités Ejecutivos Delegacionales de la Sección X para discutir el problema. Sin embargo el Pleno fue maniobrado por los líderes encabezados por Marcelo N. Rodea quien suspendió la sesión por varias horas para entrevistarse con el Secretario de Educación, Víctor Bravo Ahuja, con quien pactó un 10% de aumento, que fue impuesto a la Asamblea mediante el apoyo de los incondicionales de la dirección sindical, a pesar de las protestas de numerosos representantes delegacionales.

Este acuerdo, calificado por el Comité Ejecutivo Nacional del SNTE, como una "conquista económica", provocó que el descontento se generalizara aún mas, el 27 de enero, delegados de más de 50 delegaciones al Pleno de Bellas Artes publicaron en la prensa un desplegado en el cual denunciaban la agresión contra el STERM y condenaban a Carlos Olmos Sánchez, secretario general del SNTE, y presidente en turno del Congreso del Trabajo, por su alineación en Tepeji del Río con Fidel Velázquez, exigiendo además que el líder magisterial "abandone el camino de la colaboración con los atracos a la clase trabajadores" 100. El 18 de febrero los maestros del estado de Guanajuato, agrupados en la sección 45, salieron en manifestación para demandar la renovación de su comités delegacionales. Finalmente, en una gira realizada durante el mes de febrero por el secretario general, Olmos Sánchez, la indignación magisterial llegó al grado de que este líder no pudo terminar ninguna de las asambleas a las que asistió, dejando la representación sindical en manos del secretario general de ajustes por especialidades 101.

Mientras esto sucedía en los sindicatos nacionales, a nivel regional se seguían desarrollando experiencias organizativas de particular importancia por los niveles de movilización alcanzados y por las posibilidades de integración independientes de distintos sectores de la población no organizados y que constituirían grandes bases de apoyo para el desarrollo de la insurgencia obrera en ascenso.

El 15 de enero de 1972, un grupo de guerrilleros urbanos encabezados por un antiguo dirigente estudiantil de Chihuahua, Diego Lucero, realizó un asalto simultáneo a tres bancos de la capital del Estado. La acción fracasó totalmente resultando muertos dos de los activistas y el resto prisioneros. Unos días después fueron asesinados en la cárcel Diego Lucero y Ramiro Díaz. Otro más, Gaspar Trujillo, fue igualmente asesinado al ser aprehendido en un lugar cercano a la ciudad de Chihuahua.

La acción de los guerrilleros urbanos y la brutal actitud represiva de las autoridades estatales, se convirtieron en un detonante que puso en movimiento a todas las fuerzas políticas del Estado de Chihuahua. Los representantes de la banca, la industria y el comercio aprovecharon la situación para montar una agresiva campaña anticomunista. Por el otro lado, el Comité Coordinador Estudiantil del Estado convocó a un mitin de masas para protestar por el asesinato de los guerrilleros presos. El 28 de enero, los asistentes al mitin en la plaza de armas de la ciudad de Chihuahua acuerdan, a propuesta de la colonia "Francisco Villa", constituirse en "Asamblea Popular" para exigir al gobierno el cese a la agresión y castigo a los asesinos, acordándose, además que la Asamblea tuviera un órgano directivo.

Es así como se crea el Comité de Defensa Popular (CDP). Durante los siguientes días se llevan a cabo varias reuniones en las que se empezaron a integrar varios organismo como la colonia "Francisco Villa", el MSF, la sección 5 (checar) del STFRM, la sección octava del SNTE, el Sindicato de Trabajadores y Empleados de la Universidad, el Sindicato de Aceros de Chihuahua, la sección 25 del STERM, el Frente Auténtico del Trabajo (FAT), el Movimiento Revolucionario del Magisterio (MRM), el Consejo Estudiantil de Lucha y Representantes del clero progresista de las ciudades de Chihuahua y Ciudad Juárez. Todas estas fuerzas constituirían el núcleo fundamental del CDP, hasta su escisión en 1974 102.

En el mismo mes de febrero, se crea otro organismo de coordinación e integración de diferentes fuerzas sociales: el Frente de Solidaridad Popular de Cuernavaca formado al calor de las movilizaciones de masas realizadas en apoyo a las huelgas de los trabajadores textiles de Morelos, de los obreros de Nissan Mexicana, así como de Arte-Mex y Mosaicos Bizantinos. En su creación concurrieron diversas organizaciones, particularmente el Frente Auténtico del Trabajo y el clero progresista dirigido por el Obispo de Cuernavaca, Sergio Méndez Arceo. Una de las primeras medidas tomadas por la naciente organización fue la fundación del centro de Formación Social del Estado de Morelos (CEFOSEM), el que a partir de entonces se convirtió en un importante núcleo de capacitación sindical que coadyuvo de manera intensa, al desarrollo de la insurgencia obrera en el Valle de Cuernavaca durante los siguientes años 103.

En forma inmediata a estos sucesos, se reanudaron los ataques en contra del sector progresista del clero. Al igual que ocurriera el 24 de octubre de 1971, a través de la CTM, el día 19 de febrero se efectuó un mitin en el zócalo de Cuernavaca, ahora organizado por la Liga de Comunidades Agrarias de Morelos, y con el pretexto de realizar un "homenaje a Juárez". En el acto Roque González, líder del organismo, afirmó : "Estamos vigilantes y en la lucha contra los emisarios del pasado, algunos de los cuales desde reductos repercuten en nuestros hogares disfrazándose con la careta de amigos de los campesinos".

A la par de esto, la revista "Tiempo" y la Rand Corporation estadounidense publicaron dos artículos en los que analizaban la actuación del sector "izquierdista" de la Iglesia mexicana y reprochaban la gobierno la "actitud tolerante" para con el clero, instándolo a aplicar con rigor la prohibición constitucional para los sacerdotes en cuanto a su participación en "política" 104.

Mientras tanto en las altas esferas del poder político, el escándalo desatado por las declaraciones de Tepéji llegó a su desenlace institucional esperado: el relevo en la dirección del PRI, lo que es facilitado por la torpeza con que Sánchez Vite maneja sus opiniones públicas. El 15 de enero, posiblemente asustado por las tibias declaraciones de Echeverría ante la Confederación Nacional Ganadera, el dirigente del PRI trata de rectificar señalando: "Yo estuve en la reunión de Tepeji, y francamente, no oí lo que dicen que dijo Fidel". En las siguientes semanas Sánchez Vite se reunió con prácticamente todas las principales figuras de la burocracia sindical para tratar de consolidar su posición de alianza con Fidel Velázquez y el 1o. de febrero declaró: "Con Fidel aprendimos sindicalismo". Sin embargo esto le valió poco, ya que a finales de Febrero el equipo dirigente priísta Sánchez Vite- Fuentes Díaz es sustituido por el binomio de intelectuales Reyes Heroles-González Pedrero, equipo sin lugar a dudas más acorde con las propuestas políticas de la "apertura echeverrista" 105.

El cambio de dirigentes priístas de ninguna manera significó un debilitamiento de Fidel Velázquez dentro de la estructura de poder; para desmentir cualquier suspicacia al respecto, el propio Echeverría unos días después, en ocasión de la Octogésima Asamblea de la CTM, subrayó la unidad de intereses entre la burocracia sindical y el gobierno, al afirmar que a "algunos, muy pocos, les duele que permanezcan fieles, vigorosos en su acción quienes fundaron la gloriosa CTM... por eso los exhorto, amigos cetemistas, a que estén en estado de alerta. Quienes quieren el caos o la dictadura continuarán atacando a los hombres de la Revolución. Por eso, muy atentos, muy vigilantes de los verdaderos intereses de México. ¡Para México, ni caos ni dictadura!". Seguido a lo cual Fidel Velázquez respondió en el mismo tono de dureza de Tepeji afirmando: "A la CTM y a sus dirigentes los atacan incesantemente porque están colocados en la primera línea de combate... La CTM procederá contra tales individuos sin miramientos de ninguna naturaleza, pues debe cumplir con sus misiones". Al mismo tiempo, Velázquez presentó un documento bajo el título de "Urge darle mayor movilidad al Congreso del Trabajo", en donde se propone una nueva declaración de principios, programa de acción y táctica de lucha de acuerdo a las condiciones del momento, planteándose la necesidad de convocar a la "Asamblea Nacional del Proletariado Mexicano" con miras a formar la Central Unica de Trabajadores 106.

Si bien la reestructuración del sindicalismo oficial no se llevó a cabo a pesar de las exhortaciones y propuestas de la CTM, por el lado del sindicalismo independiente se llevaba a cabo un incesante proceso de reagrupación y surgimiento de nuevas fuerzas. Es así que el 1o. de abril de 1972 se celebró la Asamblea Constitutiva de la Unidad Obrera Independiente, dirigida por el abogado laboral Juan Ortega Arenas. Los sindicatos que le dieron vida fueron el de Dina representando a 2100 trabajadores; el de Hulera Euzkadi con 100 y el de Across con 450 107.

Quince días después de constituida, la UOI aumentó considerablemente su fuerza al lograr la separación del Sindicato de la Volkswagen de México de la Federación de Trabajadores de Puebla, dirigida por el viejo líder sindical Blas Chumacero, uno de los "hombres fuertes" de la CTM. El mismo día en que se acordó la separación del sindicato automotriz, se llevaba a cabo el Congreso de la Federación de Trabajadores de Puebla, al que asistieron Fidel Velázquez y Blas Chumacero, advirtiendo este último que "no importa el dinero que sea necesario gastar, pero no permitiremos que el Sindicato de la Volkswagen deje la FTP-CTM; los someteremos". Asimismo demandó la ayuda de los trabajadores de otras empresas para integrar fuerzas de choque y apoderarse de la planta automotriz. Sin embargo, cuando los trabajadores de la Volkswagen se presentaron al local de la FTP, para recoger sus pertenencias, no se presentó fricción alguna, con lo que la amenaza no se llevó a efecto 108.

También en el mes de marzo se comienza a distribuir entre las fuerzas sindicales democráticas un documento que constituye la proposición inicial al proletariado mexicano para "la creación de un centro organizativo de la insurgencia obrera, de una Unión Nacional de Trabajadores (UNT) que asumiera la responsabilidad de coordinar esta insurgencia, de dotarla de una dirección y de un programa definido, esto es, que centralice y acelere la lucha por la reestructuración democrática del movimiento obrero, por la expulsión definitiva de los charros sindicales". Esta proposición organizativa es impulsada fundamentalmente por el STERM que ya había definido los lineamientos programáticos generales de este centro coordinador en el documento "Por que Luchamos", reseñado anteriormente.

El documento que propone la creación de la UNT convoca "A todas las organizaciones obreras independientes y a los representantes de las tendencias democratizadoras en cada sindicato, a la inmediata formación de la comisión organizadora de la UNT para que sea centro de organización, coordinación y dirección de la insurgencia obrera... Esta comisión promoverá en todo el país la creación de otras comisiones organizadoras a nivel local y auspiciará la constitución en cada centro de trabajo, de Comités de Democracia Sindical y de todas aquellas medidas organizativas tendientes a lograr el objetivo propuesto" 109.

La UNT nace con el objetivo fundamental de rodear a movimientos como el del MSF, y de manera especial al de los electricistas de una amplia cobertura de solidaridad. La suerte de este organismo, como sucederá años más tarde con el FNAP, estará ligada de manera estrecha a los resultados de la lucha del organismo aglutinador, esto es, el STERM. Esto fue así a causa de los embates de la burocracia sindical contra las corrientes independientes, especialmente el STERM.

El 31 de mayo de 1972, la Comisión Federal de Electricidad firma con el SNESCRM-CTM el contrato colectivo que era administrado por el STERM. De esta manera se ponía en práctica el acuerdo con la Junta de Conciliación que despojaba al STERM de su contrato. Este último decide presentar un nuevo amparo ante la Suprema Corte de Justicia al mismo tiempo que anuncia un emplazamiento a huelga que no es aceptado por la Junta Federal. Estando así las cosas, el 30 de julio se constituye en León, Guanajuato, el comité coordinador de la UNT, en el que participan, junto con el STERM, el MSF, el FAT, el Sindicato de Obreros Libres (SOL), el Frente Mexicano del Trabajo (FMT), el Frente Lázaro Cárdenas, la Asociación Revolucionaria Sindical y varios sindicatos independientes del interior del país 110.

Paralelamente en el sector de asalariados de la enseñanza superior se forma un nuevo frente de coordinación sindical independiente. Los días 19, 20 y 21 de marzo, en la Ciudad de México se celebró el Congreso Constituyente de la Federación de Asociaciones y Sindicatos de Trabajadores al servicio de las Universidades e Institutos de Enseñanza Superior de la República Mexicana, antecedente de la FSTU. Participaron en este Congreso representantes de trabajadores de las universidades de Veracruz, Morelos, Guerrero, Puebla, UNAM y el Instituto de Estudios Superiores del Estado de Tlaxcala. En esta misma reunión se eligió al Comité Ejecutivo del naciente organismo siendo encabezado, entre otros, por Evaristo Pérez Arreola, Jorge Contreras, Roberto Herrantes, Nicolás Olivos Cuéllar, y Alfredo Reyes. Uno de los primeros acuerdos tomados ahí fue llevar a cabo el trámite de registro sindical para los organismos que carecían de el, así como la celebración de contratos colectivos de trabajo en las universidades 111.

Por su parte la burocracia sindical seguía empeñada en detener el avance del sindicalismo democrático. El 10 de marzo, y como resultado directo de las amenazas de Fidel Velázquez, un grupo de "halcones" y de otras fuerzas paramilitares enviadas especialmente desde la Ciudad de México y concentradas en el local de la CTM, tomaron violentamente, con apoyo de la policía local, la sección 19 del Sindicato Ferrocarrilero en la Ciudad de Monterrey que se hallaba en poder de trabajadores del MSF. En el asalto resultó asesinado a balazos un estudiante que acompañaba a los ferrocarrileros democráticos en las guardias. Según documentos y declaraciones que se pudieron obtener, el acto fue organizado directamente por el grupo "Héroes de Nacozari" en coordinación con la CTM 112.

Mientras tanto en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), y ante la ola de descontento generada en torno a la figura de Carlos Olmos, se echaba a andar un proceso de redefinición de fuerzas al interior de las distintas fracciones de la burocracia sindical, con vistas a un posible relevo en el mando político del organismo gremial. Así, el 24 de Marzo es elegido nuevo secretario general de la sección 14 que agrupa a los profesores de enseñanza primaria del Distrito Federal, Carlos Jonguitud Barrios, quien encabezaba un grupo autodenominado "Frente Sindical" que constituiría el antecedente de la corriente nacional "Vanguardia Revolucionaria". Meses después, este grupo asumiría el control hegemónico de la dirección nacional del SNTE. Cabe aclarar que Jonguitud desempeñaba el puesto de Secretario de Organización del PRI, durante el período de Sánchez Vite, siendo conocido en el Magisterio como exgolpeador al servicio de las direcciones nacionales.

Uno de los hechos significativos respecto a la elección de Jonguitud, fue la abstención de participar en el proceso por parte de los maestros pertenecientes al Movimiento Revolucionario del Magisterio (MRM), quienes anteriormente habían renunciado a los puestos burocráticos que ocupaban en la sección sindical desde 1966, en base al criterio de la imposibilidad de actuar dentro de los organismos oficiales 113.

Al aproximarse la celebración del primero de mayo, el CT giró instrucciones a sus organismos afiliados para que impidieran la participación de sindicatos independientes, advirtiendo que se debe tener cuidado con los "tradicionales enemigos de los trabajadores" 114.

Sin embargo, no pudieron impedir que a lo largo del país se manifestaran grandes contingentes obreros levantando la bandera de la lucha por la democracia sindical. Así sucedió en Chihuahua, Puebla, Oaxaca, Matías Romero, Uruápan, Monterrey, León, etc. 115. El grado de movilización independiente alcanzado en la celebración del día del trabajo mostró con claridad que la insurgencia sindical avanzaba con vigor amenazando desbordar los canales tradicionales de control social, que eran fuertemente cuestionados ante su incapacidad de obtener alternativas viables a la creciente crisis económica y asfixia política.

Mientras tanto, en Cuernavaca, a partir del ascenso de la insurgencia obrera manifestada en las luchas de Nissan y los sindicatos textiles, la CTM se decidió a tratar de recuperar algunos de los comités ejecutivos que se encontraban en manos de corrientes democratizadoras. El 23 de abril se realizó una asamblea general en la sección 51 del Sindicato Nacional de la Industria Textil (CTM) correspondiente a "Textiles Morelos", con el fin de elegir el nuevo comité. A esta Asamblea asistió un representante personal de Fidel Velázquez, uno de Francisco Márquez, líder textil cetemista, el secretario general de la federación cetemista del Estado de Morelos y otros líderes locales.

Sin embargo, y pese a la presión ejercida en contra de la asamblea, la que estuvo a punto de suspenderse por las provocaciones ejercidas por un grupo de "incondicionales" cetemistas, se acordó ratificar en el cargo, por una mayoría de 1400 a 100, al comité democrático a quien la CTM acusaba de "comunista". También se decidió pedir a la empresa que los "incondicionales" de la CTM pasaran a ser empleados de confianza. Finalmente se acordó expulsara del sindicato a 16 trabajadores bajo el cargo de traición y complicidad con la empresa.

Esta medida acabó por exacerbar los ánimos de los dirigentes cetemistas. El 23 de mayo, en un acto celebrado en el auditorio "Carrillo Puerto" de la Ciudad de México, Maximino Sánchez, líder de la CTM, declaró que se preparaba un "conjura" comunista para conmemorar los suceso del 10 de junio. Los conspiradores serían el obispo Méndez Arceo junto con Rafael Galván, Heberto Castillo, Demetrio Vallejo y Valentín Campa entre otros. También se acusó a Miguel G. Arana, líder de Textiles Morelos, de haber despedido a 16 trabajadores por oponerse a la política comunista de Méndez Arceo. Días después, en la madrugada del 11 de junio, se realizaron varios atentados dinamiteros atribuidos a grupos guerrilleros, lo que fue aprovechado para intensificar en la prensa las acusaciones al movimiento democrático en Morelos 116.

Paralelamente a esto, y aprovechando la situación creada por los ataques de la CTM, los empresarios textiles iniciaron una ofensiva más destinada a golpear el movimiento democrático en Textiles Morelos. Sorpresivamente cambiaron el método de trabajo al introducir nuevas máquinas que no conocían las operadoras e iniciando un nuevo sistema para contabilizar el tiempo, lo que hizo bajar los sueldos hasta en 50%, puesto que el trabajo se realizaba a destajo. Ante esto las 300 trabajadoras de la planta estallaron una huelga en contra de la arbitraria medida, la que fue declarada "inexistente" por la Junta de Conciliación local, a pesar de que el gobernador se había comprometido a que el problema se resolvería favorablemente 117.

Este caso fue un claro ejemplo de como los empresarios aprovechaban el enfrentamiento entre el sindicalismo oficial y el sindicalismo independiente para aprovechar la situación para avanzar en no ceder ningún espacio político que pudiera restringir el marco proteccionista y de permanente concesión en que por decenios se habían desarrollado.

Otro ejemplo de lo anterior lo encontramos en la solución que el Estado dio al intento de sindicalización de los empleados bancarios. El 27 de mayo, los empleados del Banco Nacional de Fomento Cooperativo (estatal) presentaron su solicitud de registro como sindicato de empresa. Antes de efectuar este trámite, la institución había despedido a diez trabajadores; después el número ascendió a 30. El día 29 el Sindicato Nacional de Empleados de Instituciones Bancarias y Organizaciones Auxiliares, promovido por empleados del Banco Nacional de México, Banco de Comercio, y otros bancos privados, solicitó también su registro. Finalmente el Sindicato de Empleados y Trabajadores del Banco Mexicano (de participación estatal) hizo lo mismo el día 30 de mayo. Al día siguiente fueron despedidos el Comité Ejecutivo en pleno y miembros de comisiones 118.

Los organizadores de los empleados bancarios solicitaron el apoyo del Congreso del Trabajo para su proceso de sindicalización. El 20 de mayo el presidente en turno del CT, Carlos Olmos Sánchez aseguró que se vería "con simpatía" el movimiento por la sindicalización. A principios de junio, y en una de las primeras declaraciones de la nueva directiva del sindicalismo oficial encabezada por Jorge Duran Chávez, el CT manifestó su solidaridad con los empleados bancarios en una visita que hicieron al Secretario del Trabajo. Por último, a principios de julio, se volvió a manifestar públicamente el apoyo del CT para el registro del sindicalismo bancario 119.

A pesar de los "apoyos" brindados por el CT, el día 13 de julio, Hugo B. Margain, Secretario de Hacienda, anunció un decreto presidencial que reformaba y adicionaba el reglamento de trabajo de los empleados de las instituciones de crédito y organizaciones auxiliares 120. Dos días después, el 15 de julio, la Secretaria del Trabajo respondió negativamente a las tres solicitudes de sindicalización presentadas por los empleados bancarios. Las razones aducidas para la negativa fueron: 1) que a los bancos los rige un reglamento especial; 2) que la contratación es individual; y, 3) que son "empleados de confianza".

El nuevo reglamento estableció la semana de 40 horas, lo que fue saludado por el CT como un "triunfo" de las viejas demandas de los trabajadores; sin embargo, cabría aclarar que la jornada anterior en los bancos era de 42 horas, por lo que en realidad solo se rebajaron 2 horas, además de que el nuevo reglamento planteaba que las empresas tendrían la facultad de regular las modalidades de la distribución de los horarios de trabajo). Asimismo, fijó un 50% de aumento a las primas de vacaciones; la creación de becas de capacitación (que en realidad se convirtió en una forma de mantener a un gran número de empleados en condiciones de subempleo mientras realizan su "capacitación"); y que las instituciones bancarias absorbieran las funciones del IMSS en cuanto a servicios médicos de los empleados por medio de clínicas particulares (lo que implicó que los empleados bancarios fueran tratados en estas como clientes de "segunda").

Por último, el citado reglamento estableció que la Comisión Nacional Bancaria de Seguros ejercería la "tutela" de los derechos laborales de los trabajadores, incluyendo la retabulación, los aumentos salariales y la designación empresarial de los "representantes" de los empleados en la comisión mixta de reparto de utilidades 121.

Después de este brillante ejemplo de las "soluciones" que el Estado estaba dispuesto a ofrecer a las demandas de sindicalización de los trabajadores, la acción de éstos se orientó a tomar medidas defensivas ante la agresión. Es así que mientras el Sindicato del Banco Nacional de Fomento Cooperativo recurrió al amparo contra la resolución de la Secretaría del Trabajo, los otros dos sindicatos centraron su lucha en exigir la reinstalación de los despedidos. El CT, mientras tanto, declaró por conducto de Ramiro Ruíz Madero, su coordinador general, que "el decreto del presidente Echeverría, es la pauta a seguir en este caso" 122.

Finalmente el núcleo promotor del Sindicato Nacional de Empleados Bancarios convocó a un Congreso Nacional para los primeros días de septiembre como una última medida para tratar de consolidar los cuadros sindicales formados al calor de la lucha. Sin embargo, el marco jurídico establecido por el reglamento y la actitud de la Secretaría del Trabajo limitó al mínimo las posibilidades reales de continuar la lucha, por lo que se tendría que esperar por varios años para reiniciar a un proceso de legítima defensa de los derechos laborales de los empleados bancarios 123.

Paralelamente a estos hechos, la escalada represiva se agudizaba en el país, adoptando formas diversas pero encaminadas a un mismo fin: impedir el desarrollo de movimientos democráticos que en su avance se presentaran como polos aglutinantes del descontento laboral ante el continuo avance de la crisis económica y la ineficacia de la política gubernamental para frenar el progresivo deterioro de las condiciones de vida de las amplias capas populares. Es así que la represión combina distintas acciones que van desde las "soluciones jurídicas" (como el caso del reglamento reseñado, fallos de inexistencia de las huelgas con su secuela de despidos, etc.), y las "concesiones políticas" (como es el caso de la creación del SUTERM y el consecuente desmantelamiento del proyecto de la UNT que reseñaremos más adelante), hasta los casos extremos del terrorismo de derecha, como fueron los asesinatos de Pablo Alvarado (4 de diciembre de 1971), y Enrique Cabrera (17 de diciembre de 1972), todos ellos militantes de izquierda.

Es precisamente en este clima de terror y provocación desarrollado por los sectores organizados de derecha dentro de la iniciativa privada (en Puebla, Monterrey, Guadalajara, Chihuahua, Oaxaca) y del aparato gubernamental (asesinatos de Pablo Alvarado en Lecumberri y de Genaro Vázquez por el ejército) que se decide convocar, en Chihuahua, al Tribunal Popular Nacional que sesionó el 26 de Julio al 2 de octubre. A este tribunal asistieron miembros de la mayoría de organizaciones democráticas del país quienes denunciaron la represión permanente a que eran sometidos los movimientos campesino, estudiantil y sindical, particularmente en los casos de los ferrocarrileros, maestros, normalistas, los electricistas, etc. Como resultado de los trabajos del Tribunal, se dictó una sentencia que en su parte medular afirmaba lo siguiente: "se declaró que el gobierno de la burguesía mexicana, representado hoy por Luis Echeverría Alvarez, en la Presidencia de la República y por Oscar Flores en el caso particular de el Estado de Chihuahua, es culpable de los múltiples crímenes, asesinatos y demás actos represivos en contra del pueblo trabajador, por lo que esta incapacitado moral y políticamente para ostentarse y erigirse como representante del mismo". Finalmente llamaba a los diferentes organismos populares, campesinos y sindicales "a intensificar la lucha contra el régimen en todos los frentes" difundiendo masivamente el fallo dictado y participando "organizadamente en la ejecución de la condena" 124.

Al mismo tiempo que se desarrollaba el Tribunal Popular, surgían otros dos nuevos frentes populares en Tepic y en Puebla, con lo que este tipo de organismos se extendía en un mayor número de localidades en el país, contándose, además de los dos anteriores, con frentes en Chihuahua, Michoacán, Tampico, Durango, Oaxaca y Morelos.

En Nayarit, a finales de julio el gobierno del Estado dio a conocer el decreto 5429, que obligaba a los dueños de predios urbanos a pagar un impuesto especial de dos pesos mensuales por metro lineal de terreno durante un año y medio. Después de conocerse el mencionado decreto se constituyó el Frente Democrático Popular con la participación de organizaciones como el Movimiento Revolucionario del Magisterio, el Movimiento Sindical Ferrocarrilero, el Frente Estudiantil Emiliano Zapata y agrupaciones de colonos. El FDP se planteó una plataforma de lucha no sólo por la derogación del decreto, sino también contra la carestía de los artículos de consumo popular, contra la elevación de las rentas a los inquilinos, por la democracia sindical y contra "las nuevas formas de explotación" 125.

En Puebla, la ofensiva derechista fue sostenida por la Junta de Mejoras Materiales, la Cámara de Comercio Local, el arzobispo Márquez y Toriz y grupos paramilitares como el Frente Estudiantil Anticomunista y la Guardia Unificadora Iberoamericana; ellos desarrollaron una feroz campaña propagandística que constituyó una inmejorable cobertura para los asesinatos de Joel Arriaga y Enrique Cabrera, catedráticos de la Universidad Autónoma de Puebla y militantes del PCM. A esto se añadió la constante represión gubernamental que causó un gran número de presos políticos confinados en la prisión estatal de San Juan de Dios. Esto obligó a que trabajadores de todas las esferas, desde maestros, empleados, ferrocarrileros, inquilinos, ambulantes, colonos, trabajadores de la construcción y campesinos, se agruparan en el Frente Obrero, Campesino, Estudiantil, Popular (FOCEP), surgido en el mes de noviembre de 1972, con un programa que incluía como puntos centrales la lucha por la democracia sindical, por la libertad de los presos políticos y por la desaparición de poderes en el Estado 126.

Paralelamente a la formación de los distintos frentes populares, la lucha sindical seguía su curso. En Chihuahua, la acción del Frente Auténtico del Trabajo mostraría nuevas facetas en las tácticas seguidas por los sindicatos y por los empresarios. Un primer ejemplo de esto lo tenemos en el conflicto de Pepsicola de Chihuahua (Embotelladora del Norte). En 1969 esta empresa contaba con uno de los pocos sindicatos independientes de la zona. El 16 de junio del mismo año, sin previo aviso, fueron despedidos 121 trabajadores. Algunos contaban con hasta con 25 años de antigüedad. En el despido masivo intervinieron policías, empresarios, líderes de la CTM local y las autoridades del trabajo. En un boletín difundido por el FAT se menciona que: "la lucha se llevó hasta las últimas consecuencias legales, sin embargo todo fue en vano... Los trabajadores pasaron a formar parte de las listas negras del centro patronal. Tuvieron que abandonar el Estado, irse de espaldas mojadas al norte, y otros, los más ancianos, terminaron sus días en la más espantosa miseria".

Sin embargo, durante tres años el FAT y las organizaciones gremiales internacionales a las que esta afiliado sostuvieron una lenta y larga lucha legal que concluyó con un comunicado de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) con sede en Ginebra, Suiza en la que se demanda lo siguiente: "Que se llame la atención al gobierno de México... sobre la conclusión de que la Empresa Embotelladora del Norte S.A., ha cometido un acto de discriminación antisindical... Que el gobierno de México se sirva examinar las medidas que podrían adoptarse a fin de conceder una protección adecuada a los trabajadores".

En base a esta resolución de la OIT, el FAT emitió un comunicado público en el que llama a luchar por: 1) que gobierno cumpla con la decisión de la OIT y haga las gestiones par que los patrones paguen los salarios de los afectados; 2) el pago de los daños y perjuicios al sindicato y los trabajadores; 3) el respeto al contrato colectivo firmado por los patrones y el sindicato independiente. También plantearon la reinstalación de todos los despedidos y la consignación de todos los empresarios, funcionarios y líderes cetemistas que intervinieron en la maniobra 127.

Al mismo tiempo que se publicaba el dictamen internacional, el FAT desarrollaba otra lucha paralela en la misma ciudad de Chihuahua; en esta ocasión por la constitución del sindicato independiente "2 de julio" de la fábrica de escobas "La Nacional", contando con el apoyo del Comité de Defensa Popular. La empresa al enterarse de la iniciativa sindical, recurrió, como ya era costumbre, a la CTM, con quien pactó la contratación de nuevos trabajadores, quienes en el recuento y con la complicidad de las autoridades laborales, ganaron la titularidad del contrato a los independientes. Sin embargo los patrones, alarmados por la capacidad y combatividad demostrada por el FAT, hicieron circular un comunicado "estrictamente personal y confidencial" firmado por el Centro Patronal de Chihuahua dirigido dirigido "a los propietarios, administradores, o gerentes de las empresas del Estado".

Ahí se hacía la denuncia de que el FAT, "organismo de filiación demócrata comunitaria (antes demócrata cristiana) plenamente coludido con la rojería marxista, ha lanzado un embate para constituir sindicatos como táctica de penetración y control de las empresas", y concluía haciendo un llamado a cerrar filas con la CTM y "bloquear oportuna y decididamente esta táctica de penetración marxista en la iniciativa privada" 128.

Ante el ascenso del movimiento sindical independiente, las organizaciones patronales se comenzaron a plantear el desarrollo de una estrategia a largo plazo que contemplaba la alianza con el sindicalismo oficial y las autoridades laborales, a la vez que pretendía controlar la insatisfacción laboral mediante la represión de las organizaciones promotoras del proceso democratizador.

En ese mismo sentido se pronunció el presidente Echeverría al recibir a los dirigentes del Congreso del Trabajo, afirmando que "no ha habido en muchos años, huelgas importantes en México. Se ha criticado a muchos líderes aquí presentes y nosotros hemos respondido a todos los sectores que vayan a ver el resultado de las renovaciones de los contratos colectivos de trabajo" 129.

La afirmación de LEA tenía su parte de verdad, pues en efecto, los organismos oficiales de control laboral habían demostrado su eficiencia al evitar que los conflictos obreros trascendieran al marco local de las empresas (con excepción de los ferrocarrileros y electricistas para quienes se encontraría soluciones militares y políticas), aunque estas pequeñas luchas comenzaban ya, como venimos viendo, a constituir una abigarrada red de formas múltiples de organización y coordinación de distintos sectores sociales en lucha a las que faltaba un centro aglutinador a nivel nacional que permitiera hacer trascender la lucha local hacia un amplio frente de masas actuante en todo el país. Esta posibilidad estaba planteada ya en el proyecto de la UNT, el cual sin embargo no llegó a realizarse por las causas que veremos más adelante.

El descontento obrero, aún sin esta coordinación nacional, seguía manifestándose en diferentes sectores. Durante los días 27 al 29 de julio se celebró el XII Congreso de la Federación de Trabajadores de Baja California (CTM) a la que asistió Fidel Velázquez. El tema central del Congreso era la elección del nuevo comité ejecutivo. La pretensión de la dirección cetemista de imponer la reelección de los antiguos líderes hubo de estrellarse con las airadas protestas de los delegados asistentes, por lo que Fidel Velázquez, tratando de mediar la situación, propuso una planilla de coalición en la que estuvieran representadas todas las corrientes. Ante la nueva negativa del congreso, los líderes del Comité Ejecutivo Nacional se retiraron. Sin embargo, no se pudo elegir nuevo comité ya que al día siguiente el acto fue boicoteado con el "extravío" de las credenciales de los delegados, imposibilitándose las votaciones para la toma de decisiones. Si bien en el Congreso el máximo dirigente cetemista sufrió una fuerte derrota en su situación de liderazgo, por otra parte la victoria de la oposición no pudo concretarse en nada, con lo que se demostró que la fortaleza del aparato del poder en la CTM, no depende de la voluntad de sus bases 130.

No solo en la CTM se manifestaba el descontento; otras centrales como la Federación Obrera Revolucionaria (FOR) también tenían que echar mano de todos sus recursos para impedir el desbordamiento de sus canales de control y la separación de sus sindicatos. Tal fue el caso del Sindicato de Olivetti Mexicana, que después de haber logrado su separación de la CTM se integró a la FOR, solo para darse cuenta de que la situación no había cambiado y que nada se hacía por frenar la creciente sobreexplotación (por la vía del constante aumento de los ritmos de trabajo) o por impulsar el aumento salarial. Por esta razón los trabajadores trataron de abandonar la central, lo que fue impedido por ella en alianza con la empresa, mediante un recuento manipulado bajo la presión de grupos de choque patronales y de la FOR.

Sobreponiéndose a la constante campaña de intimidación (detenciones, golpizas, etc.) los trabajadores lograron iniciar un movimiento con vías a la revisión del contrato que desembocó en el estallamiento de la huelga el 30 de julio, después de una acalorada asamblea en la que Angel Olivo, líder de la central, imposibilitado para evitar la acción independiente de los trabajadores, se retiró diciendo: "esta es su huelga compañeros: ¡Que Dios los acompañe!".

Finalmente, después de una semana de huelga en la que se sufrieron constantes agresiones, la FOR logró armar una asamblea con los empleados de confianza en la que decidió unilateralmente el levantamiento del paro de labores aceptando firmar un contrato con acuerdos muy por debajo de las demandas planteadas. Al regreso a labores, la empresa despidió a los principales dirigentes con lo que el foco democrático de oposición quedó desarticulado por un buen tiempo 131.

También en otros sindicatos nacionales se llevaban acabo algunas acciones importantes por la democratización. Por ejemplo, en el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) se efectuaron las elecciones de la mitad del Comité Ejecutivo Nacional, según el peculiar procedimiento de elecciones que tiene este sindicato. Aunque ahí existía una gran oposición a la dirección encabezada por Jorge Torres Ordoñez, no se pudo realizar ningún cambio fundamental en la composición del comité en virtud de haberse dividido la oposición en tres planillas diferentes, lo que ocasionó un abrumador triunfo de la planilla presentada por la dirección nacional. Este resultado obedeció a la dificultad que tuvieron las fuerzas democratizadoras para subordinar sus intereses particulares de grupo a una plataforma común, que les permitiera la unidad de acción en torno a los intereses generales de los trabajadores 132.

Mientras tanto, en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación se realizaba un relevo en la dirección sindical mediante el cual era desplazada una fracción de la burocracia política y sustituida por un nuevo grupo mas acorde con la política de la Presidencia. En este caso, y como ya apuntábamos anteriormente, el desarrollo de un amplio movimiento de impugnación a la dirección nacional abrió la brecha par el surgimiento de una nueva corriente, Vanguardia Revolucionaria, que contando con el apoyo decisivo de los centros de poder en el Ejecutivo Federal, logró ir escalando posiciones (comenzando por la dirección de la sección XV) hasta finalmente estar en condiciones de asumir un papel hegemónico en el SNTE.

El motivo aducido para llevar a cabo la destitución de Carlos Olmos, fue el acuerdo tomado con la SEP, en ocasión de la revisión salarial, mediante el cual, según Olmos, los maestros habían obtenido un "gran triunfo" con el cambio de sistema de pagos (por horas y no por plaza), sin que existiera ningún aumento salarial, y la anticonstitucional creación de 1500 plazas doble turno que significan jornadas extenuantes de 10 horas diarias en el aula.

Esto motivó la indignación del magisterio nacional, lo que fue aprovechado por el grupo "Vanguardia Revolucionaria", dirigido por Eloy Benavides y Carlos Jonguitud, para plantear la destitución del secretario general y su sustitución por Benavides. La defensa de Olmos apenas y tuvo alguna significación: dos desplegados en la prensa acusando a sus opositores de gángsters; un trámite legal para acudir al arbitraje de la Secretaría del Trabajo, mismo que le fue desfavorable, y la toma del local de la sección X por un grupo de pistoleros encabezado por su hermano Juan Olmos, director de la vocacional 8 del IPN. Casi inmediatamente se supo de que lado estaba la fuerza. Pocos días después fue entregado el local al prof. Benavides. En el acto de rendición, en un simbólico abrazo, Benavides y Olmos se aseguraron su mutua estimación 133.

La caída de Olmos en realidad significó una purga en las altas esferas de la burocracia sindical, mediante la cual fueron desplazadas las gentes del grupo encabezado por Robles Martínez, quien por 20 años estableció en el SNTE y la FSTSE un solo liderazgo, siendo reemplazado por un nuevo grupo quien desde entonces fue identificado como el representante de la "línea echeverrista" dentro del CT.

Mientras tanto en el STERM las baterías se habían centrado en el proyecto de creación de la Unión Nacional de Trabajadores (UNT). El 30 de julio, en el local de la sección 49 del STERM en León, Guanajuato, se celebró una asamblea constitutiva del "Comité Coordinador de la UNT" local. La convocatoria fue firmada por los electricistas locales, el FAT, el MSF, la Federación Estatal de Sindicatos Auténticos de Guanajuato (FESAG) así como varios sindicatos de empresa de la zona. En la asamblea citada se acordó un programa general para el Comité Coordinador local que contemplaba, entre otras, las siguientes tareas: apoyo solidario a otras organizaciones obreras en lucha; estudios de unificación de los contratos colectivos por rama industrial; integración de comités de democracia sindical a nivel de zona regional y nacional en su oportunidad; etc. Además se aclaró que en los trabajos de la UNT participaría exclusivamente la clase obrera, y se definieron las funciones específicas de los llamados "Comités Promocionales de la Insurgencia Obrera", entre las que se incluían: relaciones con otros organismos sociales; informes y publicaciones; orientación sindical; formación y capacitación de cuadros sindicales; y autofinanciamiento de la acción 134.

De hecho la reunión en León, Gto., constituyó el único intento serio de echar a andar en la práctica el proyecto de la UNT que posteriormente se vio obstaculizado por las divergencias internas. Desde un principio se vio que en el proyecto concurrían distintas concepciones acerca de lo que debía de ser esta organización y el papel que debía de jugar en la lucha sindical. Laa dirección nacional del STERM, en un artículo publicado en su órgano de difusión "Solidaridad", aparte de hacer una crítica a los acuerdos en León, por no sujetarse "estrictamente" a los planteamientos hechos por el STERM en la propuesta de la UNT, señalaba que "las actuales federaciones, confederaciones, uniones, frentes de trabajo, etc., sean democráticos, semidemocráticos, o antidemocráticos, deben transformarse, precisamente por la acción reorganizadora de la UNT, en un solo gran Consejo Nacional de Sindicatos Industriales y Nacionales de Industria, en una sola gran Central Unica de Trabajadores que conjugue la solidaridad de todo el proletariado mexicano" 135.

Por su parte el FAT exponía una idea diferente: "Desde luego... no pensamos en una central más; queremos un equipo, una comisión coordinadora de la insurgencia sindical". Y posteriormente aclaraba: "En las cuestiones ideológicas se procederá por consenso entre la base, pues no queremos que ese vaya a ser un motivo de división. Nos interesa erradicar esa tendencia caudillista, fatalista más bien, que pone sus esperanzas en la presencia de las personas en particular y no en la organización en general" 136.

A su vez el sindicato "Liga de Soldadores" planteaba otra idea: "¿Cuales son las características de la UNT?, pues para nosotros son varias: que ahí no hay politiquería; que cada quien tiene su ideología e incluso hay de varias corrientes; que solamente nos planteamos luchas sindicales por reivindicaciones y contra el charrismo... Para nosotros lo esencial es la unidad de acción.., pero desde luego, sin predominio de ningún sindicato". Finalmente planteaban que "nosotros compartimos la ideología del proletariado.., por eso no queremos ideólogos de la burguesía en la UNT"; en cambio invitaban a los estudiantes a participar a su lado apoyando la creación de "bibliotecas revolucionarias" y a la producción de folletos para la formación política de los obreros 137.

El gobierno federal por su parte, comenzó a considerar que ya era tiempo de ofrecer una solución negociada que permitiera frenar la creciente marea de movilizaciones nacionales que con gran rapidez se agrupaban en torno a la lucha del STERM. Por principio llevó a cabo un cambio de la dirección de la Comisión Nacional de Electricidad destituyendo a Guillermo Martínez Domínguez (de obvias vinculaciones al grupo diazordacista) y sustituyéndolo por un funcionario mucho más ligado a la figura presidencial: José López Portillo. Después de esto, convoca a pláticas con los líderes Galván y Pérez Ríos.

En el mes de agosto el STERM lleva a cabo su Congreso Nacional en la ciudad de Guadalajara. Ahí Galván definió el rumbo de la nueva política del STERM en una primera etapa: integración de la industria eléctrica y unión de los sindicatos. También informó del avance de las negociaciones afirmando que las pláticas podrían considerarse un triunfo para el STERM Los delegados ahí reunidos, aunque sorprendidos por las nuevas noticias, aprobaron la política planteada por Galván confiando en su dirección nacional 138.

El 26 de Septiembre, con la participación del presidente de la República y el director de la CFE, los comités ejecutivos nacionales del Sindicato Nacional y del STERM, suscriben un "pacto de unidad" y acuerdan la creación del Sindicato Unico de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana, SUTERM. El 20 de noviembre de 1972 tiene lugar la constitución formal del nuevo sindicato en el Palacio de las Bellas Artes. El SUTERM pasa a ser miembro de la CTM quedando Francisco Pérez Ríos en la Secretaría General y Rafael Galván en la Presidencia de la Comisión de Vigilancia. Los demás cargos de la dirección nacional son distribuidos paritariamente entre los líderes de las dos agrupaciones fusionadas. Lo mismo sucede con los comités ejecutivos de las secciones en donde coinciden miembros de ambos sindicatos. Se respeta también el principio de autonomía seccional tal y como estaba planteado en el ex-STERM 139.

Si para gran parte de la base electricista la fusión fue una gran sorpresa que no entraba dentro de la lógica política seguida hasta hacia poco tiempo, para amplios sectores del movimiento sindical independiente la solución que el ex-STERM le daba a esta "primera etapa de lucha" representaba un paso atrás. Todavía un poco antes del congreso de fusión un dirigente local del STERM en León afirmaba: "El trabajo de la UNT, no será abandonado, será fortalecido... no vamos a dar un paso atrás, seguiremos en la calle, ya no en manifestaciones convocadas por nosotros, pero sí a todas las que convoque el movimiento obrero local por sus problemas concretos., la lucha contra los charros adentro y afuera se va a poner de a peso" 140. (Ojo: opinión del PCM sobre la fusión en Oposición 49, pp. 13-4)

Efectivamente la lucha sindical se recrudeció durante los siguientes cuatro años. Pero lo que no resultó verdadero fue el fortalecimiento de la UNT, la cual se debilitó al retirarse los dos principales contingentes nacionales que le animaban, el STERM, que al quedar integrado a la CTM, fue imposibilitado de participar en el proyecto (aún y cuando las secciones locales del ex-STERM siguieran siendo centros importantes de apoyo a las luchas obreras), y el MSF, que fue brutalmente reprimido, y cuya dirección nacional centró sus fuerzas en la formación del nuevo partido político encabezado por Heberto Castillo.

El 27 de diciembre de 1972 se realizó en el Distrito Federal la "Asamblea Popular de Solidaridad y Defensa de los Derechos de la Clase Obrera", la que constituyó el último acto público del núcleo promotor de la UNT. A partir de aquí la insurgencia sindical tendría que encontrar nuevos rumbos y alternativas ante el agravamiento de la crisis económica y su repercusiones en la clase obrera 141.

Respecto al MSF, al finalizar el año los ferrocarrileros fueron desalojados por el ejército de siete locales que habían logrado tomar, terminando así la táctica establecida por Vallejo. El día 3 de diciembre, el local de la sección XIII del STFRM en Matías Romero, Oax., es asaltado a tiros de metralleta. En el enfrentamiento murieron dos líderes pertenecientes a la corriente del "Capulina" Villanueva Molina. Inmediatamente llegó un destacamento del ejército para apoyar la toma deteniendo a cuatro miembros del MSF, y responsabilizándolos de las dos muertes.

Al día siguiente, el Congreso del Trabajo acuerda desarrollar una campaña de prensa en la que acusan al "ex-presidiario y delincuente Demetrio Vallejo" de los hechos de Matías Romero, señalando que el CT "rechaza toda actividad subversiva disfrazada de lucha reivindicatoria de falsos trabajadores y gentes ajenas a la organización y que son manejados por intereses extraños a la clase trabajadora, que tienen la misión de desquiciar la paz y tranquilidad que con el trabajo dinámico mantiene nuestro régimen revolucionario" 142.

El día 7 de diciembre el CT se entrevistó con Porfirio Muñoz Ledo, secretario del Trabajo, demandando la devolución de los locales sindicales en poder del MSF. El día 18 del mismo mes, y por órdenes de la misma Secretaría, los vallejistas fueron desalojados por el ejército de los locales que ocupaban en Irapuato, Nuevo Laredo, Durango, Gómez Palacio, Oaxaca, Ciudad Frontera y Torreón llevándose a cabo la detención de varios dirigentes ferrocarrileros democráticos 143. Con esta medida de fuerza, el MSF quedaba bastante golpeado y aun cuando durante 1973 todavía habría de participar en las elecciones para Comité ejecutivo del STFRM, su fuerza política disminuiría considerablemente, desapareciendo prácticamente como una opción actuante en las jornadas democráticas de los siguientes años.

Al mismo tiempo que esto sucedió, otra fuerza política aparecía en el horizonte del sindicalismo independiente. Durante los meses de noviembre y diciembre los trabajadores de la UNAM realizan una huelga por medio de la cual obtienen el reconocimiento por parte de las autoridades universitarias de su organismo sindical, el STEUNAM. Aun y cuando esto provoca la renuncia del rector Pablo González Casanova y su sustitución por un representante de las tendencias oficialistas dentro de la UNAM, Guillermo Soberón, el triunfo del sindicato representó el surgimiento de un importante destacamento que jugaría un importante papel a lo largo de todas las luchas obreras del decenio.

Finalmente, en el mes de diciembre, es implantada la semana de cinco días laborables para la burocracia estatal, reforzando así el proceso de racionalización de la administración pública, llamado de "Reforma Administrativa". Con base en esta medida, la CTM y el CT anuncian el inicio de una "ofensiva sin precedentes" con el fin de obtener para el movimiento obrero la misma demanda manejada por la burocracia sindical desde mucho tiempo atrás 144.

1973

Al iniciarse el año de 1973, el CT, por medio de diversos voceros, principio a delinear una nueva estrategia política para con sus relaciones con el Estado que trataba de dejar atrás los sobresaltos producidos por las violentas declaraciones de Fidel Velázquez durante el año anterior en Tepeji. Así, el capitán piloto aviador, Mauro Gómez Peralta, al tomar posesión como nuevo presidente del CT, declaró que: "el Congreso del Trabajo respetará siempre la unidad indisoluble que es el Estado y el derecho, y nuestra lucha revolucionaria no se apartará nunca de tal principio si somos partidarios de la renovación y el cambio", añadiendo que era menester mantenerse "fieles a las instituciones revolucionarias", así como confiar siempre y lealmente en el gobierno emanado de la Revolución "en nuestras luchas por el mejoramiento en todos los aspectos de el trabajador mexicano" 145.

Cabe recordar aquí que durante la VII Asamblea Nacional del PRI, celebrada del 19 al 21 de octubre de 1972, el CT demando una "mayor participación del movimiento obrero en los cuadros directivos del Partido Revolucionario Institucional y una mayor representatividad en los puestos de elección popular" 146. Tal petición es reafirmada en una nota aparecida en el periódico "Ceteme", donde se presenta una revisión apresurada de las etapas por las que ha atravesado El movimiento obrero en México y se hace un balance de su participación en el partido gubernamental en términos de "militancia consciente que se finca en los reiterados acuerdos de sus asambleas y por la conciencia que tiene de representar la más depurada corriente progresista 147.

Sin embargo, mientras la dirección del CT demanda una mayor representatividad institucional dentro del partido oficial, algunas de las centrales miembros del CT llevaban a cabo severas críticas al funcionamiento del organismo gremial. En la clausura del XXII Congreso de la CROC, uno de los principales líderes, Juan Figueroa Velazco, afirmó que el CT no solo había fracasado como factor de unificación obrera, sino que era escenario de una constante pugna entre las organizaciones que lo componen 148.

Ante esta situación Fidel Velázquez, en su carácter de presidente de la Subcomisión de Organización y Problemas Industriales del CT, insistió en la necesidad de hacer una revisión de la estructura de este organismo, estableciendo filiales del Congreso en cada estado y teniendo una mayor participación en los diferentes actos cívicos. El líder afirmó también que la declaración de principios del CT, aún y cuando era avanzada, no establecía recursos y pautas al proletariado mexicano 149. Con esto, aún y cuando fuera solamente a nivel declarativo, Fidel Velázquez retomaba la iniciativa política ante las distintas críticas que de diversas partes se hacían al CT.

Las críticas y autocríticas, como veremos, no eran patrimonio del CT. Durante el mes de octubre de 1972, y paralelamente a la creación del SUTERM, se conoció la noticia de que los ferrocarrileros expulsados de la empresa estatal por su participación en el movimiento huelguístico de 1958-1959 serían reinstalados. Por este motivo la revista "Punto Crítico" publicó una entrevista con Demetrio Vallejo 150, en la que afirmaba que si bien el problema de la reinstalación constituía una de las demandas centrales del MSF, junto con la exigencia de un plebiscito en el Sindicato Ferrocarrilero, podía considerarse que la iniciativa planteada por la Presidencia de la República y el secretario del Trabajo, Porfirio Muñoz Ledo, respecto a los despedidos, formaba parte de una estrategia de soluciones parciales que el Estado adoptaba frente a las creciente movilizaciones de masas, siendo así que la reinstalación solo constituía una parte del problema, quedando por resolver lo que a juicio del MSF, constituía el aspecto central: el plebiscito.

En el curso de la misma entrevista Vallejo tocó otro punto de particular importancia: la actitud de Valentín Campa, quien había declarado unos días antes que Vallejo había traicionado al movimiento ferrocarrilero al "andarle haciendo el juego" al secretario general del STFRM, Villanueva Molina, y estar "negociando en secreto" la contratación colectiva.

Según Vallejo lo que en realidad sucedía era que Campa "se encontraba muy amargado desde la salida de la cárcel" en virtud de que Vallejo no había aceptado colaborar con el Consejo Nacional Ferrocarrilero a pesar de que le ofrecieron postularlo como candidato a la secretaria general. La posición de Vallejo fue la de proponer la creación de una nueva organización (MSF) en virtud de considerar que no era posible resucitar al CNF. Sin embargo se llego al acuerdo de que en las giras que Vallejo realizaría para pulsar el ánimo de los ferrocarrileros fuera acompañado de una representación del CNF. Posteriormente cuando se anunció que el representante del Consejo en las giras seria el propio Campa, Vallejo no estuvo de acuerdo por considerar que se podía asociar al MSF con el PCM. Finalmente Vallejo afirmó que el problema de Campa era el que lanzaba acusaciones contra la gente que discrepaba de su criterio, siendo que en 1958-1959 fue, por su intransigencia, uno de los principales responsables de la represión.

Como era de esperarse la respuesta de Campa no tardó. En el mes de enero publica dos artículos en dos diferentes revistas 151, en los que reafirmó su concepción de Vallejo, ahora incluyendo también a Rafael Galván y Heberto Castillo, como destacados representantes de una línea sindical "reformista gobiernista", lo cual trata de demostrar citando una serie de declaraciones a la prensa (Demetrio Vallejo: "lo cierto es que en México el gobierno podría tener un magnifico apoyo en el movimiento obrero independiente. 5 de enero de 1971; Heberto Castillo: "el gobierno necesita de otro sistema de control de las clases obreras, más actual, mas moderno". 20 de septiembre de 1972; Rafael Galván: "nosotros pensamos que se abre una perspectiva de colaboración que exige mayores esfuerzos". 7 diciembre de 1972). También acusa a Vallejo y Castillo de haber secundado a los rompehuelgas durante la huelga de STEUNAM, y de sobrestimar la política "aperturista" de Echeverría, perdiendo el tiempo con las muchas antesalas ante el secretario del Trabajo pidiendo plebiscitos no obstante la permanente represión militar en las secciones ferrocarrileras. Por último Campa afirmó que "el control de los edificios de las secciones como la táctica principal, según Vallejo, no es correcto; es una forma de lucha complementaria pero no la principal", insistiendo en la unidad de acción entre el MSF y el CNF.

La continuación del debate corrió a cargo de Vallejo quien en otro artículo 152, afirmó que "Campa siempre ha pretendido pasarse de listo y ahora trata de demostrarlo mutilando mis declaraciones para pretender "justificar" que mi actitud es de confianza a Echeverría y que le haga el juego a su política". Posteriormente Vallejo proporciona los textos completos para demostrar la mutilación sufrida por parte de Campa. En el mismo artículo refuta algunas de las acusaciones hechas por Campa: respecto a la huelga de STEUNAM afirma que es innegable la participación de sus principales dirigentes en un desplegado contra la manifestación estudiantil, "para justificar la matanza", y que si aquellos llevaron a cabo "una autocrítica", como afirma Campa, sólo él se enteró.

Respecto a la toma de los locales sindicales, Vallejo afirmó que él nunca dijo que fuera "la táctica principal" sino que fue una táctica de lucha acordada por las asambleas nacionales del MSF y que les permitió por mucho tiempo, platicar con los funcionarios del gobierno y luchar simultáneamente. La actitud guardada por el CNF fue la de no hacer nada y aguardar a que el movimiento avanzara para que después se lo atribuyeran por medio de comentarios en las revistas "Oposición" y "El Rielero". Respecto a las "antesalas" afirma que Campa no las hace porque "no tiene a quien representar", pero que ya no recuerda que las hizo cuando compartió con Gómez Z. la dirección sindical.

Por último Vallejo afirma que él no confunde a Campa con el Partido Comunista y que a final de cuentas la campaña de calumnias no es sino parte de otra que es la que realmente le interesa a Campa: la lucha por la secretaria general del PCM, con la que estaba creando una nueva crisis interna que viene a comprobar la justeza de "aquellos" que lo bautizaron con el mote de "el forjador de derrotas".

Mientras sus principales dirigentes se enfrascaban en este áspero debate, el movimiento de los ferrocarrileros realizaba, los días 14 y 1o. de febrero, las Jornadas Nacionales en apoyo al MSF organizadas por la UNT y diversos grupos locales. Las demandas centrales planteadas en esa reunión fueron las siguientes: 1) reinstalación inmediata e incondicional de Demetrio Vallejo, con pago salarios caídos; 2) elecciones nacionales en el sindicato ferrocarrilero en un plazo de dos meses, vigiladas por la Secretaría del Trabajo; 3) reinstalación de todos los cesados a raíz del movimiento de 1958-1959; 4) libertad a los trabajadores presos en Matías Romero e Irapuato; 5) devolución de los derechos sindicales a 2000 ferrocarrileros a los que les habían sido quitados; 6) indemnización a los familiares de los ferrocarrileros asesinados, por los pistoleros de Gómez Z. y Villanueva Molina, en Tierra Blanca y Monterrey. Los actos principales de la jornada se llevaron a cabo en las ciudades de Chihuahua, Jalapa, Irapuato, Matías Romero, Torreón y el Distrito Federal 153.

Mientras esto sucedía, en otro sector de la producción se manifestaba aún más el progresivo deterioro de los canales tradicionales de control social. A finales de 1972 la Confederación Nacional Campesina (CNC) firmó con la junta de gobierno de la Comisión Nacional Azucarera un "convenio nacional azucarero", el cual, a juicio de la Federación Veracruzana de Productores de Caña (FVPC), lesionaba las conquistas de los cañeros veracruzanos por lo que inició una movilización que alcanzaría niveles intensos de enfrentamiento con el Estado. El día 2 de enero de 1973 estalla la huelga en los ingenios El Carmen, La Gloria y Cuatotolpan; el día 3, Arsenio Farell, presidente de la Cámara Nacional de las industrias alcoholera y azucarera, demandó, por medio de un desplegado público, que se ejerciera acción penal contra los cañeros 154.

El 6 de enero, durante la ceremonia conmemorativa de la expedición de la Ley Agraria de Venustiano Carranza, los cañeros irrumpen protestando contra el convenio. En el momento en que Alfredo V. Bonfil, secretario nacional de la CNC toma la palabra, se escuchan las rechiflas y los mueras gritándole vendido, entreguista, etc., a lo que la CNC responde con grupos de choque generalizándose el zafarrancho con saldo de más de 50 heridos y la suspensión de la ceremonia. El día 7 de enero, José Ma. Martínez, secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria Azucarera (CTM), renuncia a su cargo ante el Congreso Nacional de la organización, aunque días después revoca su decisión ante la intervención mediadora de Fidel Velázquez. Ese mismo día 7, Alfredo V. Bonfil declara a la prensa que "aunque no es costumbre de la CNC contestar con violencia, si es necesario nos abriremos paso y se hará la zafra en San Cristóbal, Cuatotolpan, La Gloria y El Carmen" 155.

Al día siguiente, 8 de enero, son detenidos 8 dirigentes de la FVPC, y el ejército, acompañado del secretario particular de Alfredo V. Bonfil, ocupa los ingenios afectados por la huelga. El mismo día la federación Nacional de Cañeros realiza un pleno en el que desconoce por unanimidad la totalidad del convenio nacional azucarero.

La detención de los dirigentes de la FVPC lejos de frenar la lucha avivó aún más los ánimos de los cañeros, quienes desde todas las regiones del estado de Veracruz, se trasladaron a la ciudad de Xalapa posesionándose de los pasillos del Palacio del Gobierno. En esta acción fueron apoyados por el movimiento obrero campesino estudiantil de Veracruz, las secciones locales del MSF y amplios sectores populares, así como del párroco de la localidad cañera de Carlos A. Carrillo, Carlos Bonilla, iniciándose una campaña de denuncias contra la represión militar y a favor de la solución a las justas demandas de los cañeros.

La CNC, por su parte, continua su acción represiva en varios niveles: por una parte, además de haber demandado y obtenido la intervención militar, responde a las declaraciones del cura Bonilla acusándolo de actos anticonstitucionales, "incitando a la violencia a la población de Cosamaloapan y obstaculizando cualquier posición de arreglo". Por la otra, organizando el 14 de enero una concentración en Xalapa para lo cual se acarreó, en 814 autobuses a casi 30 mil campesinos de todo el país. Con estas acciones los cañeros veracruzanos fueron obligados a levantar su movimiento, firmándose el 25 de enero el reconocimiento y aceptación del convenio nacional azucarero y reiterándose la militancia del FVPC en la CNC. Días después de esto, en un accidente de aviación muere Alfredo V. Bonfil, concluyendo este episodio represivo en contra de los intereses de los trabajadores con un obscuro desenlace, ya que por algún tiempo en los medios de comunicación se hizo alusión a un posible atentado sin que se hubiera demostrado nada en ese sentido. 156.

Mientras tanto en todo el país el movimiento huelguístico se generalizaba con gran rapidez. El peso de la crisis económica afectaba fundamentalmente a los trabajadores que se encontraban laborando en los sectores mas vulnerables del aparato productivo: la pequeña y mediana industria. Sin embargo la actitud de la fuerza de trabajo distaba mucho de ser pasiva; por lo contrario, la acción reivindicativa independiente comenzaba a mostrarse como una de las constantes que se mantendría a lo largo de los siguientes años. Las formas de lucha dominantes en este período se expresaran a través de coberturas de solidaridad dadas por los frentes locales y coordinaciones regionales de nuevas fuerzas sociales emergentes: estudiantes, colonos, cristianos progresistas, sindicatos independientes.

Es así que las huelgas se suceden en todo el país: Tema S.A., restaurante de Nissan S.A., Rivetex, trabajadores del calzado en León Gto., Medalla de Oro, Industrias Monterrey, Fabrica Nacional de Armellas, Didi S.A. Express Santa Fe., etc.. Las causas de las huelgas son ejemplificativas de las formas en como los empresarios trataban de trasladar la crisis hacia el trabajador: despidos injustificados retención de salarios, cierres de empresas fraudulentos, incrementos arbitrarios de los ritmos de trabajo etc., no serían estas sino algunas de las medidas que caracterizarían la estrategia patronal que se comenzaba a poner en marcha y alcanzaría su nivel mas agudo en los siguientes tres años 157.

Sin embargo, aún y cuando el nivel de la lucha reivindicativa se elevaba progresivamente, ésta solo incorporaba a un sector mínimo de los trabajadores organizados sindicalmente, permaneciendo la gran mayoría de estos sujetos al aparato vertical de control social del sindicalismo oficial representado por el Congreso del Trabajo. Pero aún así, el sector obrero organizado sindicalmente, dentro o fuera del aparato oficial, no representa sino una sola mínima parte de la población laboral. El mismo secretario del Trabajo reconocía esta situación al informar, en febrero de ese año, que tres cuartas partes del total de asalariados no contaba con la protección de un sindicato y la mitad de ellos no percibía el mínimo legal 158.

Todos esto, en momentos de crisis como los que se vivían en 1973, amenazaba con volverse en contra del sistema del cual eran resultado y soporte político, sobre todo tomando en cuenta que para ese mismo año las propias direcciones oficiales y los funcionarios gubernamentales reconocían un desempleo abierto de entre 5 y 6 millones de desocupados. Dicho de otra manera, una cosa es tener un ejercito industrial de reserva que presione eficazmente sobre los niveles salariales, y otra cosa es mantener una situación de desempleo y desorganización institucional, que amenazando desbordar los canales consensuales de control estatal pudiera derivar en acciones independientes y soluciones orgánicas autónomas que, coincidiendo con la efervescencia política actuante a nivel nacional, cristalizara en un proyecto global realmente opositor y soportado por acciones de masas como las que habían prefigurado las jornadas de apoyo al STRM en 1971 y 1972.

Es por esto que la burocracia sindical tenía que tomar iniciativas que además de reafirmar su liderazgo político sobre la clase obrera, pudieran garantizar la vigencia del modelo de acumulación del cual era beneficiaria y pieza clave. Una de las primeras iniciativas que llevaría a cabo consistió en resucitar la vieja demanda de reducción de la jornada laboral de 40 horas con el pago de 56. Con esa demanda se buscaba, teóricamente, aliviar de algún modo el desempleo abriendo nuevas plazas de trabajo. Sin embargo como fue señalado con precisión en el momento por varios sectores de la izquierda nacional, la medida tendía a favorecer el proceso de monopolización de la economía en cuanto a que solo las grandes empresas, fundamentalmente de capital extranjero, podían contar con la tecnología necesaria para adecuar a esta nueva jornada, mientras que las empresas de la pequeña y mediana industria no estaban en capacidad de absorber el impacto de la medida, lo que se traduciría en un agravamiento de la tendencia al cierre de empresas y, por lo tanto, el estrechamiento de la oferta de fuentes de trabajo.

La demanda de 40 horas fue aprovechada por la burocracia sindical para llevar a cabo una amplia campaña de movilizaciones que inició con un mitin el 25 de febrero en el monumento a la Revolución en el DF, bajo los auspicios de la CTM, acto en el que los oradores cetemistas, Gamboa Pascoe y Elías Piña, amenazaron con llegar a la huelga para el logro de la demanda planteada. Después de esto siguieron varias semanas de declaraciones de la CTM y de las organizaciones empresariales para que posteriormente, el 13 de marzo, el presidente de la República turnara a la Comisión Nacional Tripartita el estudio del caso.

Dos semanas después, la CTM publicó un desplegado en el que, sin hacer caso de las deliberaciones de la comisión tripartita, se llamaba a los trabajadores a implantar, desde ya, la semana de 40 horas a través de las negociaciones contractuales. Posteriormente, en el mes de abril, la CTM llamaría a movilizaciones masivas en varias ciudades del país, al tiempo que se pedía una reforma constitucional que instituyera la demanda planteada 159.

Al tiempo que esto sucedía, el primero de febrero, en ocasión del 40 aniversario de la fundación del sindicato ferrocarrilero, el presidente Echeverría hizo un discurso de "felicitación" a la gestión de Villanueva Molina al frente del sindicato, aprovechando para lanzar una serie de ataques contra las corrientes democratizadoras dentro de los ferrocarrileros, particularmente el MSF 160. La respuesta del MSF no se hizo esperar y el mismo día en varias ciudades del país se llevaron a cabo manifestaciones que enarbolaron las demandas fundamentales de los ferrocarrileros democráticos. Un mes después el MSF llevó a cabo su VII Asamblea Nacional en la que se acuerda participar en las elecciones sindicales nacionales con una planilla encabezada por Demetrio Vallejo 161.

El siguiente mes, el líder del tristemente celebre grupo "Héroe de Nacozari", Luis Gómez Z., es nombrado gerente de Ferrocarriles Nacionales y del Pacífico, con lo que la represión se agudizaría aún más preparándose las condiciones para que se llevara a cabo la imposición en las elecciones sindicales que se avecinaban 162. Al mismo tiempo que Vallejo participaba en la campaña sindical, en los meses de abril y mayo la organización política encabezada por el propio Vallejo y Heberto Castillo, el CNAO, (Comisión Nacional de Auscultación y Organización) sufre una importante escisión en sus filas al separarse todo un contingente agrupado en torno al periódico "El Insurgente", quienes meses después constituirían el núcleo productor del nuevo organismo denominado Partido Socialista de los Trabajadores (PST) 163. En octubre se realizan las elecciones ferrocarrileras en las cuales el fraude que tradicionalmente se había dado en el gremio se vuelve a imponer dado por resultado la entronización en la secretaria general del STFRM del candidato oficialista Tomas Rangel Perales 164. A partir de aquí la actividad del MSF decaería sensiblemente hasta desaparecer prácticamente como fuerza actuante en el panorama sindical nacional.

A finales de mayo la CTM celebró una reunión plenaria de secretarios generales en la que se acordaron dos cosas: por una parte, solicitar la revisión de la ley de reparto de utilidades; y por otra, promover una reforma constitucional que incorpore la jornada de 40 horas. Con esta ultima medida, se abandonó la táctica planteada a principios del año consistente en luchar por la jornada de 5 días en las revisiones de los contratos colectivos 165.

En este mismo mes de mayo el secretario del Trabajo, Porfirio Muñóz Ledo, anunció la creación del Fondo de Garantía y Fomento al Consumo de los Trabajadores (Fonacot), con el fin de permitir el acceso de la fuerza de trabajo al mercado de los bienes de consumo duradero, sector que constituía uno de los mas afectados por la crisis económica y la consecuente reducción de la capacidad de compra de sectores importantes de la población trabajadora. Los resultados de esta medida se verían en los siguientes años, ya que constituiría un factor de particular importancia para mantener funcionando a un gran numero de empresas manufactureras que de otra manera estaban destinadas a la desaparición 166.

Para finales de septiembre de 1973, el CT acordó promover la demanda de un aumento general de salarios "de emergencia" en virtud del desproporcionado aumento del costo de la vida. Para finales de agosto, el mismo CT resuelve emplazar al sector empresarial en apoyo a su demanda del 33% de aumento. La medida fue tomada, según declaraciones del presidente en turno del CT, cuando los empresarios rompieron las negociaciones en la Comisión Tripartita. La fecha fijada para el estallamiento de la huelga fue el primero de octubre del mismo año. Finalmente después de una amplia campaña de amenazas y contra amenazas, el 14 de septiembre se llegó al acuerdo entre el CT, gobierno y empresarios de otorgar un aumento general del 20% . Después de esto, el CT declaró que con estos aumentos logrados, el "movimiento obrero organizado" cierra filas con el presidente Echeverría 167.

Y en verdad que era el momento de cerrar filas, ya que la falta de consenso resultado de la profundización de la crisis económica se comenzaba a expresar también en los sectores privilegiados del país, esto es, la burguesía nacional quién, alarmada por el aumento de los movimientos reivindicativos, las tibias medidas gubernamentales y el tono de la demagogia echeverrista, había comenzado una política de ataques sistemáticos al gobierno. Durante el año de 1973 se sucedieron una serie de acontecimientos que mostraban ya la actitud de una burguesía incapaz de percibir la magnitud de la crisis política que el país vivía, y también incapaz de entender que la política echeverrista solo buscaba fortalecer los intereses a largo plazo de la clase dominante.

En abril de 1973 es desplazado de la dirección de Coparmex Rene Guajardo Suárez, líder empresarial que se había distinguido por apoyar la política reformista de la administración estatal 168. En el mes de mayo y a raíz de la explosiva situación creada por la campaña derechista de asesinatos de universitarios en Puebla, es obligado a renunciar el gobernador de la entidad. La respuesta de la derecha poblana fue un paro patronal de un día y una campaña de volantes y declaraciones donde se acusaban a Echeverria de ser "procomunista" 169. Donde el enfrentamiento entre la burguesía y el Estado llegó a su mas alto nivel, fue a raíz del asesinato del patriarca del grupo Monterrey, Eugenio Garza Sada por un grupo guerrillero. En el entierro del empresario, el grupo Monterrey, por boca del abogado Margain Zozaya, y ante 250 mil personas dio un fuerte regaño, bastante inusual en la política mexicana, al presidente Echeverria, acusándolo de haber provocado el atentado con su demagogia populista 170.

Es por esto que el 14 de octubre los tres sectores del PRI convocaron a un "acto de solidaridad nacional" en apoyo al presidente Echeverría. En el acto los oradores priistas presentaron como culpables de los problemas del país a "ominosas intenciones de las empresas transnacionales, y a los grupos minoritarios que pretenden hacer de los privilegios espurios consigna y bandera de provocación", para finalizar exhortando a la "unidad nacional revolucionaria" en torno a la Presidencia de la República 171.

  1. 1.Oposición # 25, p. 16-7...

  2. 2.Solidaridad, julio 66, p.p. 2-3

  3. 3.Política 143, 1o. de abril de 1966.

  4. 4.Política 147, 1o. de junio de 1966.

  5. 5.Política 141, 1o. de marzo de 1966.

  6. 6.Cf. Guillermina Bringas. "Dirección y Organización del Congreso del Trabajo".

  7. 7.Política 143, 1o. de abril de 1966.

  8. 8.Política 150, 15 de julio de 1966. Excélsior, 2 de julio de 1966.

  9. 9.Política 150, 15 de julio de 1966.

  10. 10.Ibid.

  11. 11.Política 152, 15 de agosto de 1966.

  12. 12.Ceteme No. 788, 3 de septiembre de 1966.

  13. 13.Ceteme No. 780, 17 de septiembre de 1966.

  14. 14.Política No, 159, 1o. de diciembre de 1966.

  15. 15.Ceteme, No. 791, 3 de diciembre de 1966.

  16. 16.Solidaridad No.

  17. 17.Ceteme, No. 755, 2 de abril de 1966.

  18. 18.Política, No. 150, 15 de julio de 1966.

  19. 19.Ceteme, No. 767, 2 de julio de 1966.

  20. 20.Política No. 171, 14 de junio de 1967.

  21. 21.Política No. 173, 15 de agosto de 1967.

  22. 22.Política No. 175, 14 de septiembre de 1967

  23. 23.Política No. 179-80, 30 de noviembre de 1967.

  24. 24.Ceteme, No. 845, 2 de diciembre de 1967. Política No. 18182, 31 de diciembre de 1967.

  25. 25.Ceteme, 6 de enero de 1968

  26. 26.Ibídem.

  27. 27.Ceteme, 10 de febrero de 1968.

  28. 28.Tiempo, No. 1370, 5 de agosto de 1968; Ceteme, Nos. del 10 de agosto y 21 de septiembre de 1968.

  29. 29.Tiempo, No. 1376, 16 de septiembre de 1968.

  30. 30.Ceteme, 19 de octubre de 1968.

  31. 31.Ceteme, 10 de agosto de 1968.

  32. 32.Ibid., 30 de noviembre de 1968.

  33. 33.Ibid., 21 diciembre de 1968.

  34. 34.Tiempo, No. 1390, 23 de diciembre de 1968.

  35. 35.Ibid., 16 de marzo de 1968.

  36. 36.Ceteme, 5 de octubre de 1968.

  37. 37.Ceteme, 25 de enero de 1969.

  38. 38.Ibid., 26 de abril de 1969.

  39. 39.Ibid., 26 de julio de 1969.

  40. 40.Ceteme, 10 de mayo de 1969.

  41. 41.Solidaridad, 15 de agosto de 1969.

  42. 42.Ibid., 6 de diciembre de 1969.

  43. 43.Ceteme, 7 de febrero de 1970.

  44. 44.Ceteme, 14 de marzo de 1970.

  45. 45.Ibid., 21 de febrero de 1970.

  46. 46.Oposición No. 1.- 1o. de abril de 1970. Oposición No. 3, 1o. de mayo de 1970. Solidaridad, 31 de marzo de 1970.

  47. 47.Oposición, No. 1, 1o. de abril de 1970; Oposición, No. 3, 1o. de mayo de 1970.

  48. 48.Oposición, No. 1, 1o. de abril de 1970. Oposición, No. 6, 15 de junio de 1970. Siempre, 10 de junio de 1970.

  49. 49.Oposición, No. 7, 15 de abril de 1970.

  50. 50.Oposición, No. 8, 15 de julio de 1970.

  51. 51.Frente Auténtico del Trabajo.- "La Nueva Ley Federal del Trabajo, un desafío al movimiento Obrero" (Mimeo.)

  52. 52.Ceteme, 2 de mayo de 1970 y 13 de junio de 1970.

  53. 53.Ceteme, 4 y 13 de julio de 1970.

  54. 54.Oposición, No. 5, 15 de junio de 1970.

  55. 55.Excélsior, 14 de abril de 1970

  56. 56."Una triste faena del congreso del trabajo", en Insurgencia obrera y nacionalismo revolucionario, pp. 314-7.

  57. 57.Oposición, No. 8, 15 de Julio de 1970.

  58. 58.Ceteme, 15 de agosto de 1970.

  59. 59.Cf. pp. del presente trabajo.

  60. 60.Ceteme, 29 de Agosto de 1970

  61. 61.Ceteme, 12 de Noviembre de 1970.

  62. 62.Ceteme, 21 de Noviembre de 1970.

  63. 63.Oposición No. 21, 15 de Febrero de 1971

  64. 64.Oposición, No. 12, 28 de septiembre de 1970.

  65. 65.Oposición, No. 121, 12 de Octubre de 1970.

  66. 66.Magdalena Galindo, "El movimiento obrero en el sexenio de LEA" Investigación económica No. 4. UNAM. 1977" Lucha popular, No. 23. 1o. de diciembre de 1970

  67. 67.Oposición, No. 22, 1o. de marzo de 1971. Punto crítico No. No. 1 Lucha popular, No. 29, 12 de febrero de 1971.

  68. 68.Daniel Molina. "Notas sobre el Estado y el Movimiento Obrero", en Cuadernos Políticos, No. 12.

  69. 69.Solidaridad, No. 38.

  70. 70.Ceteme, 10 de abril de 1971.

  71. 71.Ceteme, 20 de marzo de 1971.

  72. 72.Oposición, No. 25, 1o. de Mayo de 1971. Víctor Orozco, "Las luchas populares en Chihuahua", en Cuadernos Políticos, No. 9.

  73. 73.Lucha Popular, No. 39, 7 de mayo de 1971.

  74. 74.Oposición, No. 27, 10 de junio de 1971.

  75. 75.M. Uribe Castañeda. "La planeación laboral y el bienestar de los trabajadores". Citado por Daniel Molina. Ob. Cit.

  76. 76.Para Durango, Cf. pp. 6-7 del presente trabajo.

  77. 77.Punto Crítico, No. 1, enero de 1972. Oposición, No. 27, 15 de junio de 1971.

  78. 78.Ceteme, 19 de junio de 1971

  79. 79.Oposición, No. 38, 16 de marzo de 1972.

  80. 80.Novedades, 14 de junio de 1971

  81. 81.Oposición, No. 30, 15 de septiembre de 1971

  82. 82.Oposición, No. 31, 15 de octubre de 1971

  83. 83.Solidaridad, No. octubre de 1971. Oposición, No. 32, 1o. de noviembre de 1971. Punto Crítico, No. 1o. de enero de 1972.

  84. 84.Punto Crítico, No. 1 de enero de 1972.

  85. 85.Oposición, No. 32, 1o. de noviembre de 1971. Punto Crítico, No. 1, enero de 1972.

  86. 86.Ceteme, 30 de octubre de 1971

  87. 87.Citado por Carlos Tello. La política económica en México 1970-1976 (completar la referencia)

  88. 88.Carlos Tello, Ob. Cit. pp. 48-50

  89. 89.Punto Crítico No. 1 enero de 1972.

  90. 90.Ceteme, 4 de diciembre de 1971.

  91. 91.Oposición, No. 34, 1o. de enero de 1972.

  92. 92.Carlos Tello, Ob. Cit. p. 55.

  93. 93."EL STERM despliega sus banderas", en Insurgencia Obrera y Nacionalismo Revolucionario. Ed. El Caballito, p. 380

  94. 94.M. Galindo, Ob. Cit. R. Trejo Delarbe, "El Movimiento de los Electricistas Democráticos", en Cuadernos Políticos No. 18.

  95. 95."Los trabajadores, otra vez ganan las calles", en Insurgencia Obrera y ... p.p. 392-395.

  96. 96."Por qué luchamos", en Insurgencia Obrera y ... pp. 299-303.

  97. 97.Ceteme, 15 de enero de 1972. Punto Crítico, No. 2, febrero de 1972. Oposición, No. 35, 16 de enero de 1972.

  98. 98.Punto Crítico, No. 2. (Fecha)

  99. 99.M. Galindo, Ob. Cit. Punto Crítico, No. 2.

  100. 100.Punto Crítico, No. 2.

  101. 101.Punto Crítico, No. 3, marzo de 1972.

  102. 102.Víctor Orozco, "Las luchas Populares en Chihuahua", en Cuadernos Políticos, No. 9.

  103. 103.Oposición, No. 41, 1o. de mayo de 1972. Punto Crítico, No. 4, abril de 1972.

  104. 104.Punto Crítico. No. 3

  105. 105.Punto Crítico, No. 3. Oposición, No. 38, 16 de Marzo de 1972.

  106. 106.Ceteme, 4 de Marzo de 1972.

  107. 107.B. Acedo., F. Pérez y otros., Unidad Obrera Independiente (copia mecanografiada)

  108. 108.Punto Crítico, No. 5, Mayo de 1972 Oposición, 1o. de Mayo de 1972

  109. 109.Punto Crítico, No. 4, Abril de 1972.

  110. 110.Magdalena Galindo. Ob. Cit. Raúl Trejo D. Ob. Cit.

  111. 111.Oposición, No. 40, 16 de Abril de 1972.

  112. 112.Oposición, No.39

  113. 113.Punto Crítico, No. 4.

  114. 114.Ceteme, 29 de Abril de 1972

  115. 115.Oposición, No. 42, 1o. de junio de 1972.

  116. 116.Ceteme, 3 de junio de 1972. Punto Crítico, No. 5, mayo de 1972. Ibid., No. 7, julio de 1972.

  117. 117.La Causa del Pueblo, No. 8, agosto de 1972.

  118. 118.Oposición, No. 44, julio de 1972. Punto Crítico, No. 8, agosto de 1972.

  119. 119.La Prensa, 21 de mayo de 1972. Ceteme, 17 de junio de 1972. Ovaciones, 11 de julio de 1972.

  120. 120.Diario Oficial, 14 de julio de 1972.

  121. 121.Ibid.

  122. 122.Ceteme, 15 de julio de 1972.

  123. 123.Punto Crítico, No. 9 Septiembre de 1972

  124. 124.Punto Crítico, No. 10 Octubre de 1972. Víctor Orozco, Ob. Cit.

  125. 125.Oposición, No. 45, 16 de Agosto de 1972.

  126. 126.Oposición, No. 50, 1o. de Marzo de 1973.

  127. 127.La Causa del Pueblo, No. 8, 28 de agosto de 1972.

  128. 128.Punto Crítico, No. 9, septiembre de 1972. Oposición, No. 46, 1o. de octubre de 1972.

  129. 129.Oposición, No. 44, 15 de julio de 1972.

  130. 130.Oposición, No. 45, 16 de agosto de 1972.

  131. 131.Ibídem. La Causa del Pueblo, No. 6, 14 de agosto de 1972.

  132. 132.Oposición, No. 44, 15 de julio de 1972.

  133. 133.Punto Crítico, No. 10, octubre de 1972.

  134. 134."La Unión Nacional de Trabajadores y como plantearla", en Insurgencia Obrera y Nacionalismo Revolucionario. Ed. Cit.

  135. 135.Ibid.

  136. 136.Punto Crítico, No. 10, octubre de 1972.

  137. 137.Ibid.

  138. 138.La Causa del Pueblo, No. 9, 13 de noviembre de 1972.

  139. 139.Raúl Trejo Delarbe., Ob. Cit.

  140. 140.La Causa del Pueblo, No. 13, enero de 1973.

  141. 141.Punto Crítico, No. 13, enero de 1973.

  142. 142.Ceteme, 9 de diciembre de 1972.

  143. 143.Punto Crítico, Ob. Cit.. Oposición, No. 49, 1o. de enero de 1973.

  144. 144.Punto Crítico, Ob. Cit.

  145. 145.Ceteme, 6 de enero de 1973.

  146. 146.Ibídem, 23 de septiembre de 1972.

  147. 147.Ceteme, 20 de enero de 1973.

  148. 148.Excélsior, 22 de enero de 1973.

  149. 149.Ceteme, 3 de enero de 1973.

  150. 150."Habla Vallejo", en Punto Crítico, No. 10, octubre de 1972.

  151. 151."Campa responde a Vallejo", en Punto Crítico, No. 13, enero de 1973 V. Campa, "Flujo y reflujo de la insurgencia sindical", en Oposición, No. 49, enero de 1973

  152. 152."Vallejo: Debate con Campa", en Punto Crítico, No. 14, febrero de 1973.

  153. 153.La Causa del Pueblo, No. 14, 19 de febrero de 1973. Punto Crítico, No. 14, febrero de 1973.

  154. 154.Punto Crítico, No. 14.

  155. 155.Excélsior, 8 de enero de 1973.

  156. 156.Punto Crítico, No. 14

  157. 157.La Causa del Pueblo. No. 14, febrero de 1973.

  158. 158.Citado por M. Moro, A. Bouzas e I. Palacios. Control y luchas del movimiento obrero. Ed. Nuestro Tiempo, p. 145.

  159. 159.Cf. Oposición, No. 51, abril de 1973. Punto Crítico, No. 15, marzo de 1973. Punto Crítico, No. 16, abril de 1973. M. Galindo. Ob. Cit.

  160. 160.Punto Crítico, No. 15, de marzo de 1973.

  161. 161.Punto Crítico, No. 16, abril de 1973.

  162. 162.Oposición, No. 53, mayo de 1973.

  163. 163.Punto Crítico, No,. 16.

  164. 164.Magdalena Galindo. Ob. Cit.

  165. 165.Punto Crítico, No. 17, mayo de 1973. Oposición, No. 53, mayo de 1973.

  166. 166.M. Moro., A. Bouzas e I. Palacios. Ob. Cit.

  167. 167.Ceteme, 11 de agosto de 1973. Ceteme, 15 de septiembre de 1973. Ceteme, 29 de septiembre de 1973.

  168. 168.Punto crítico, No. 17, mayo de 1973.

  169. 169.Oposición, No. 53, mayo de 1973.

  170. 170.M. Galindo., Ob. Cit.

  171. 171.Oposición, No. 58, octubre de 1973.